jueves, 22 de diciembre de 2011

Te pienso, luego existo.

“Cuando tengo mucho miedo, noto que la mecánica de mi corazón patina hasta tal punto que parezco una locomotora de vapor, en el momento en que sus ruedas chirrían en una curva.
Viajo sobre los raíles de mi propio miedo.
¿Que de qué tengo miedo?
De ti.
En fin, de mí sin ti.
Y entonces el vapor, pánico mecánico de mi corazón, se filtra por debajo de los raíles”.





Sería capaz de cualquier locura para que estuvieras aquí conmigo.
Y no estás.
Te vas.
Y luego, ¿sabes qué?
Que sonrío.
Todo es acostumbrarme, me dices.
Porque al fin y al cabo, ni yo soy tuya, ni tú eres mío.
...

- La tristeza mata más que las pistolas. 
Y, sin embargo seguimos tratando a la tristeza con desprecio;
como si fuera algo que la gente puede elegir.

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