miércoles, 30 de mayo de 2012

Brutalmente indefinido.

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos." El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla...
La noche esta estrellada y ella ya no está conmigo.


Eso es todo.
A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo."

Pablo Neruda.

lunes, 28 de mayo de 2012

Amor a primera rima.


Y yo que te quise tanto y durante tanto puto tiempo. 
Que fui el poeta nocturno del sufrimiento. El verdadero enviado de amor incierto. 
Después de tanto buscarte; de repartir el dolor entre mi alma asfixiante.
De entre el odiarte y quererte. Entre el amor que te tuve y el no querer ni verte.
Y aunque mi amor es por siempre, mi dolor es continuo. Mi fracaso evidente. Y mi delirio constante.
Por no poder tenerte...



"La noche siguiente me enamoré de ella. Me pasé la noche en duermevela, añorándola, soñando con ella, creyendo sentirla a mi lado, hasta que me daba cuenta de que ya no estaba.
Tenía los labios irritados de tanto besarla en sueños. 
Recordaba su voz, a mi lado. Pausada y sin miedo.
Como se acercaba a mí, tímida como nunca. Paciente, recuerdo como apoyaba su cabeza en mi hombro, y tiritando, esperaba aquello que nunca ocurrió en ese instante.
Cinco centímetros más alta de lo que era realmente, y a mí sin importarme. Dulce a su manera.
Tuve tanto que decirle en ese momento, que quizás por eso, ni si quiera pudimos articular palabra.
Fueron las horas de silencio más increíbles de toda mi vida."

domingo, 27 de mayo de 2012

En este mismo instante.

En este mismo instante, alguien se despierta en la cuidad. Y alguien cierra sus ojos para dormir o para soñar...
O simplemente, para no ver su realidad.
Alguien espera en una esquina, y alguien camina sin rumbo calle abajo.
Una pareja discute, y un ejecutivo corre hacia su puesto de trabajo.
En este mismo instante, alguien se besa bajo la tenue luz de una farola.
Alguien mata y guarda su pistola.
Una mujer enciende su gramola y aquella triste canción, no le hace sentir tan sola.
Un anciano dice hola, y un recién nacido dice adiós, o hasta nunca, o hasta siempre...
Mientras alguien, de repente, siente que una vida crece dentro de su vientre.
Una chica se despide de su novio en un andén, mientras se sube a ese tren que acelera trepidante.
Alguien distante, bucea en vasos de vodka. Uno tras otro. Y otro. Y otro.
Y ya van doce.
Una niña se mira en un espejo, y apenas se reconoce.
Un marido se corre en la boca mujer que no conoce.
En este mismo instante, un estudiante cierra un libro, y sabe que lo aprendido le hace sentir más sabio, y también más confundido.
Una mirada que cruza entre dos desconocidos, que si se hubieran conocido, serían el uno para el otro.
Alguien vende su cuerpo, y alguien compra medicamentos para perder parte de él.
En este mismo instante, un chico rico se mete un pico para sentirse a salvo; y un chico pobre, se mete en un equipo para ser como Cristiano Ronaldo.
Alguien haya resguardo en el suelo de un trabajo fijo. Y alguien en un crucifijo, y alguien en el cobijo de un cartón que sirve de escondrijo.
En este mismo instante, un hijo ejemplar es feliz comiendo regaliz, y una madre sabe que su amor no será barniz ante otra cicatriz de su hijo problemático.


En este mismo instante alguien abre un regalo; y alguien un bote de barbitúricos.
Alguien abre su mente, y alguien sus piernas.
Alguien dice: "no me dejes nunca", y alguien dice: "no quiero que vuelvas".
En este mismo instante, alguien da un abrazo y alguien un puñetazo.
Alguien está sintiendo los ojos del rechazo, por ser demasiado oscuro, o inteligente, o gordo o afeminado.
Alguien anda abandonado con la mente perdida, y alguien se siente perdidamente enamorado.
 En este mismo instante, un presidiario charla consigo mismo, tan solitario.
Una familia numerosa se sienta a cenar, y lo único que se oye es el telediario.
 En este mismo instante, alguien está viviendo su máxima experiencia; y alguien sube a una ambulancia de camino a urgencias.
Alguien está dando clase. Alguien tumbos.
Alguien está dando las gracias, y alguien gritos de socorro.
En este mismo instante, una pareja folla apasionadamente, y un ejecutivo sale de su puesto de trabajo. Alguien sigue esperando en esa esquina. Y alguien camina sin rumbo, calle arriba.
En este mismo instante, alguien se despierta, y alguien cierra sus ojos...

Recurrente.

-¿Quién es la mujer de la foto?
- Joder, fue una... una chica que conocí en La Marina. Fue... fue el amor de mi vida... ¿Vale?
- ¿Y nunca me has hablado de ella?
- No es algo que uno comparte con sus hijos. Es más, te tengo a ti y a tu hermana, y no me arrepiento.
- Cuéntamelo.
- Fue el amor de mi vida... Y yo fui un estúpido. No me di cuenta y la perdí por algo tan tonto que ya ni me acuerdo. Nunca he dejado de quererla. Y, tal vez, sea una de las razones por las que se fue tu madre...
Mis amigos me decían, que cuando nos mirábamos, saltaban chispas... Y la dejé escapar... La dejé escapar porque tenía demasiado orgullo para decirle lo que sentía por ella. Ojalá lo hubiera sabido cuando tenía tu edad... Sé que estás harto de oír que la vida es corta, pero deja que te diga algo. Lo que... lo que esto me ha enseñado, es que la vida es corta de verdad, y no hay que malgastar ni un minuto...



"- Me da mucho miedo todo lo que pueda ocurrir hoy. Me da miedo actuar mal. Equivocarme. ¿Y qué coño quieres que te cuente después de tanto? 
Que no, joder. Que yo también tengo motivos para estar triste.
Aquí ya no anochece a las siete, y la poesía ya no suena a poesía. Aún así yo sigo escribiendo, y bebiendo para perder el miedo. Ahora me paso las noches borracha. Y me imagino como me mirarías si estuvieras aquí. 
Ya no me escuchas, pero yo te sigo hablando.
No ando tan sola, pero sigo pasando tardes en mi casa. Como menos, desde que nadie me dice que mi boca sabe a ketchup, ni me tira lechuga a la cabeza. No te rías, sabes que lo odiaba. Me he dado cuenta de que hace meses que no río como en esos momentos.
¿Te acuerdas de las veces que jugábamos a ver quién podía con quién? Y no mientas, que sabes que a veces ganaba. Y tú te dejabas, sonreías y decías: "si es que eres una campeona, pequeña." 
Echo de menos tener frío contigo... Que suspires, te enfades, y luego hagas que quepamos los dos en un abrigo. Y que me tires al suelo para que no vuelva casa. Quedarnos otra hora más así. Yo riéndome y tú pensando en como estaríamos hoy.
Tengo miedo. Tengo mucho, mucho miedo..."

domingo, 20 de mayo de 2012

Combustión de noches.

"Y años después reapareces y hablando sola resumes tu noria de vida en un solo café.
Y curado al fin, me permito el lujo de observar tu pelo raro. Creo que ahora lloras demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado de quién te vengabas todo el tiempo que no estuve a tu lado.
Y aun no sé a qué diablos viene ahora tu llamada, tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien.
Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos. Pasados unos meses, a mí alguien me ajustó de nuevo.
Ya queda un poco lejos, el día que me incendiaste.
Pero siempre quedan tus cenizas..."



-"¿No ves que si hemos perdido, hemos ganado historias que contar?"
Más de las que algunos trovadores tienen.
Recuerda que si caímos en picado es porque a veces fuimos nubes con la mente. Que siento cada grano de arena mal cosida por su piel, formando firmamentos de sueños en latidos.
Piezas de un puzzle de cristal, de sabores amargos, y despedidas sin morfina.  Anestesia de noches de fuego puro. Tan cuerdos como el pobre que reclama sus momentos en instantes. Por solo un susurro.
Como quisiera despertar...
Y volar en aire oscuro.

-"Con la mano en el corazón, que es como mejor se ama."


domingo, 13 de mayo de 2012

Venas con humo y palabras.

Hoy no quiero empezar por el principio. Me gustan más los finales, por eso de que el tiempo es demasiado efímero, y yo estoy creciendo demasiado deprisa. Por eso quiero asegurarme de acabar en un banco con sueños esparcidos y tus huellas dactilares en el torso de cada minuto.
Quizás no sabes lo jodido que es mentir a todo un universo para que luego vengas tú y lo estropees todo.
Porque a ti no podría mentirte, y yo me detesto cada vez que reconozco que mis heridas de guerra se han acostumbrado a la sal de tus besos. Al dulce escozor de la piel enlazando noches. Y días. Y besos. Y versos. 

Qué sé yo, puede que todas mis cuentas pendientes se hayan revelado en estos tres minutos de canción. O que corazón rehaga su coraza cada  vez que recuerda el color de mis ojos la última noche que estuve entre tus versos. Demasiado vacío condensado en recuerdos en los que faltabas. En todos y cada uno de ellos, estaba ese hueco de mi cama que sabes que detesto. 
Y eso es algo que yo nunca podría contarte.
Entonces no podría definir lo que es tener un agujero negro en la boca del estómago sin llorar, y sé que a ti no te gusta verme llorar. 
Que no lo soportas.
Ni todas esas noches que tú no sabes y no puedes recordar, en las que me quedaba horas en tu espejo, pintando poemas con lágrimas de esas que luego digo que no existen. Y el dolor de tus acordes golpeándome el pecho, cuando ese espejo se rompía y producía cortes de alma por minuto. Con las manos heladas, ese corazón de segunda mano y trozos de cristal con tu reflejo. Y no te veía en ninguno de esos momentos.

- Ana, se ha ido. 

Porque tampoco sabes que tengo montones de cartas para ti en meses de ternura incompleta, escondidos en ese rincón de mi pared que esperaba que volvieras. Ni que lloraba cada vez que me llamaban tonta  por haber pasado treinta y ocho días y medio (sí, los he contado) en el rincón de tu ausencia, escribiendo por si volvías.
Y tú sin saberlo.

Con cuatro millones de muros invisibles. Y yo los odiaba, porque tú no los necesitabas. Porque podías pasar por mi lado y no llorar.
Se te daba bien rasgar almas con las púas de los pelos de punta de mi nuca.  
Y eso es algo que nunca podré olvidar. 

Y que hubo veces en las que deseé no pertenecer a este todo. Hubo veces en las que lloré demasiado. Hubo versos que no debí escribir, y noches de borrachera y resaca de lágrimas sabor vacío. 
Y tan vacío. Tan vacío... 
Aparté victorias de cervezas que ya no colocaban si no llevaban pedacitos de ti en mi boca, en noches de esas, de insomnio y escuchar retumbar los muelles de la luna. 
Una.
Otra. 
Otra vez.
Un día la rompiste, y no volvió a haber luna conmigo.
Y nunca más volví a dormir, porque tú no estabas para decirme que me querías.
Porque ya no me querías.

Y yo soñaba que sí.





miércoles, 9 de mayo de 2012

Poemas y otras mierdas.

Días de mierda y días de todo. Días de hacer daño y dañarse. Días de esos de desear tener garganta. Trescientas puñaladas en el pecho y remolinos en la boca del estómago. Dolor, podría decirse. Y absolutamente todo adentro, alimentándose de la sal de las heridas con sus carreteras a los ojos.
Lágrimas y todo manchado. Sucio. Palabras de color gris nítido. Más bien mate, que mata desde dentro. Pero a mí no me importaría donar los ojos a cualquier trovador que sepa usarlos, prefiero llorar con los dedos y escribir lágrimas.
¿Y de qué sirve morir si acabas matando la razón por la que mueres? 
Dulce paradoja perfecta. Lágrimas invisibles, como las palabras.
Así que si tengo que renunciar a todo lo que escribo porque no sufras mi dolor, estoy dispuesta a hacerlo.
Estaría dispuesta a morir por ti.


Hay días en los que me siento demasiado pequeña a tu lado. Y sé que odias cada vez que lo digo, pero algún día lo acabarás aceptando.
Tengo miedo de que veas que no he cambiado; de que no ha cambiado nada.
Tengo miedo de acostumbrarme a que hagas de caparazón sobre mí y el día de la tormenta no te encuentre ahí.
Sé de buena mano que amor mueve montañas, y más aún si lleva tu nombre grabado a fuego e imborrable, pero necesito que entiendas que no se trata de yo piense que no estás aquí, si no de lo que pasará cuando no estés.



Ninguna de las partes de todo mi ser te merece.
Te quiero mucho.