jueves, 26 de abril de 2012

Cafés de sal marina.


"Claro que sé lo que es tener un nudo en la garganta, saber que quieres explotar y gritar a los cuatro vientos como puedes llegar a sentirte. Querer romper las ventanas, ganar la batalla y no saber por dónde empezar. Sé lo que es tener la piel de gallina y no poder sentir a la otra persona, sentirla de lejos. Sé de sobra lo que es mirar a una sonrisa, y desear quedarte con ella para toda la vida, claro que lo sé. Y no me hables de escuchar una canción y que se te rompa el corazón, que se te moje, que se te ahogue, que se calle y luego explote, que la garganta te pida solo efervescencia.
Porque así soy. Porque yo no tengo caparazón."



"You have been everything. Everyday. To each moment.
So high. So strong. So mine.."



domingo, 15 de abril de 2012

Nothing else matters.

Renací entre las espigas y los vidrios rotos de algo llamado añoranza. No me malinterpretes, no soy ese tipo de almas que juzgan a la primera lágrima. A mí no me hacen falta letras, ni canciones, ni nada con un tempo diferente a tus latidos, para llegar a sentirme viva en un mundo de cuerdos con sus cuerdas atadas a sentimientos. Y es verdad, que a veces me da rabia que seas el motivo por el que usar la tinta de las venas para escribir poesía, por eso de que la anatomía se nos da bien, y ambos sabemos que las venas llegan al corazón.
Y luego vuelves, en forma de punteo tranquilo de guitarra. Como letras con forma de nostalgia repetida. Y repetida. Y repetida. Y luego nada más importa.

Porque sé que valoras cada segundo que dura cada uno de tus besos, y que tu saliva replica por cada vez que me dejaste sola. El motivo por el que vienes y me preguntas como puedo creerte después de tantas lunas insípidas sin sabor a nada.

Porque no quiero dormir con otros sabiendo que quiero despertar a tu lado. Porque puedes describirme con mil setecientas tres palabras, o con un acorde en tu mirada, que para mí viene a ser lo mismo.
Porque el sabor a menta de tu boca se convierte en necesidad cada madrugada que sube la marea. Porque tú nunca me has preguntado, porque tal vez nunca te ha importado. Porque me empeño en seguir cantando, y porque necesito que este domingo vuelva a empezar de nuevo para volver a estar contigo, en nuestros dos mil trescientos miedos.

"NEVER OPENED MYSELF THIS WAY. LIFE IS OURS, WE LIVE IT OUR WAY ALL THESE WORDS I DON´T JUST SAY AND NOTHING ELSE MATTERS."



domingo, 8 de abril de 2012

Sangraría estrofas.

Será que el calor de estas noches de Abril es insoportable.
Quiero decir, que echarte de menos cuando hace frío es mucho más sencillo y me sienta mejor. Frío de dedos que lloran si repiten un piano con lágrimas de hierro. Llámalo Fe, llámalo invierno.

En una melodía de hace ya tiempo, (Febrero se hizo largo sin ti) cuando pensaba en contarte las trescientas historias que tenían el sabor de tu nombre de estación de tren. Tú ya con diecisiete resacas a la espalda y esa revolución de estaciones que provocan las miradas de vodka blanco y menta. 





Que quiero más noches de esas de pedirte que no me dejes olvidar ni un solo instante, aunque sea de final triste. Quiero esa realidad vencida en rima asonante. Quiero la primera resaca contigo. Quiero los minutos que tardas en besarme. Y los que tardo yo en pensar que tardas en besarme. 
Quiero cada litrona escrita, una despedida por partes y en cada herida, plantada un adiós.

Y que en años recuerdes aquella mirada de noche que te vistió cierto día, cuando yo aún no existía.
Me parece una metáfora triste y hermosa.

lunes, 2 de abril de 2012

Paradise City.

Antes, aclaro que tratar de escribir todo lo que se siente puede ser parecido a barrer pedazos de despedidas, de esas que terminan en un: "contigo las palabras suenan a recuerdo". Porque a pesar de los pesares que tengan que venir, sabes que contigo no pienso ser otra (aunque te joda), por si acaso el miedo deja resaca después de la noche que toque hacernos daño sin almohadas.
Que quizás mañana sea el día de: "joder, lo jodidos que estamos"; y haya que buscar cordura bajo las cartas. En borradores de canción. 
Ya sabes, recuerda que tenemos cuatro minutos y medio de amor y una cara B, por si acaso falla la primera.

Aún así, puedo asegurar que solo distingo el olor a lluvia si resbala en su pelo. Cuando se funde con el invierno y su insistencia. Cuando es a ratos orgullo, convertido en miedo de tonos marrones (aunque se escape su amarillo), que puedan recordarme un otoño de viento y ceniza. 
Recuerdo las veces que pudo tumbarme en un beso de cerveza, o era capaz de convertir noches en música. Como si fueran litronas eternas que nunca acababan, y su forma de asfixiarme indirectamente proporcional al número de besos que era capaz de darme por minuto.

Como producía alteraciones con un fondo de estrellas mustias, que podía dejar en segundo plano con solo respirar. Un millón de ellas, todas iguales, y tú el hijo de puta capaz de hacerlas llorar fabricando nostalgia sin palabras.
Entonces el silencio se convertía en esos instantes de la vida, que sabes que ningún poro de tu piel podrá sudar.
Aunque pasara un verano entero sin ti.



Yo ahora, solo podría pedirte que me beses en verso antes de tirarte al mar; no quiero que al cerrar los ojos me pierda la forma en la que las gotas bailan con pereza de tus hombros para abajo, rellenando de sal cada hueco que te queda.
Y mañana, si amanece temprano, te prometo que seré yo quien ponga tinta en ellos.
Ya eres tú el que decide qué dibujar en mi espalda, con la piel a doscientos por hora.

Será por eso de que Abril suena a lluvia lo que hacía que todo el año me hiciera daño. 
Ya sabes, a patadas con la primavera.

2/4/12.