domingo, 31 de julio de 2011

# 12. 03



- Te quiero
- ¿Por qué te ríes?
- No sé. Soy feliz.
- ¿Sabes qué?
- Dime.
- Yo también.
- Te quiero.


miércoles, 27 de julio de 2011

Mi media cebolla.

De una persona especial.

¿Sabes qué pienso yo?
 Pienso que él siente lo mismo hacia ti, que lo que tú sientes cada vez que le miras. Yo creo que es algo semejante. Te echa de menos. Mucho. Te quiere, y te va a querer siempre. Te dijo siempre y será siempre. Pero todos cometemos "errores", y hay errores que no tienen vuelta atrás.
Uno de ellos es dañar a una persona diciéndole adiós.




Sea como sea, y si es como yo lo pienso, no creo que él vuelva a ti. No porque no quiera, sino porque es algo muy complicado visto desde su punto de vista. Él cree que tú le guardas rencor, que no quieres saber nada de él.
Quizás fue lo que os pasó a vosotros, piénsalo.

Y ya es imposible que todo sea como antes, porque los dos habéis rehecho vuestras vidas.

jueves, 21 de julio de 2011

We're fading away.

Las cosas cambian.
Hace tan solo unos meses, mi vida giraba en torno a una persona.
Ahora, cuando por las noches me acuerdo de él, sé que él está pensando en ella. Porque ella es perfecta. Guapa, lista, con unos ojos preciosos y un cuerpo de escándalo. A él le encanta. Es dulce, divertida, con una sonrisa preciosa. Todo lo que yo no soy.
Y él piensa en ella. En la oportunidad de entregarle su cuerpo. De hacerla suya, mientras yo y mis lágrimas recordamos las oportunidades perdidas. En momentos así, no sé si te quiero o te odio. Si quiero pensarte o olvidarme de ti. Aunque me muera del deseo, aunque me muera cuando te vea, aunque se me venga el mundo encima al escuchar tu voz.
Porque lo que sucede es que te quiero.
Y siempre voy a hacerlo.
Estés con las que estés. Pienses en mí o no. Y mientras ahora mismo yo estoy escribiendo esto, llorando, tú pienses en ella y la eches de menos. Lo siento, yo no soy perfecta. Pero puedo quererte como nadie en este mundo lo hará.


miércoles, 20 de julio de 2011

Ni contigo, ni sin ti.

Ella sonrío cuando supo que no podría apartar los ojos de la fotografía en un buen rato. Saboreó las notas de la canción que tontamente y de forma casual había puesto a reproducir en su habitación. Su canción, susurró. Volvió a sonreír.

Pasó la mirada desde su pelo hasta su sonrisa. Era raro, ¡él nunca sonreía en fotos! Se dió cuenta también de que hacía poco que se había lavado el pelo y había hecho un esfuerzo por peinarse a su manera. Juró que incluso podía oler su colonia a través de la pantalla. Se sintió una pequeña parte suya al saber con certeza que era la única persona que podía distinguir detalles tan simples de él.

Había encontrado la foto al azar; como si hubiera sido un golpecito del destino. Algo hizo "¡pum!" en su pecho cuando lo reconoció. Su simple nombre le ponía los pelos de todo el cuerpo de punta. Sonrió al pronunciarlo en susurros, con cada vez más intensidad y rapidez, hasta que se vió a sí misma tumbada en la cama, llorando y pronunciando su nombre a gritos. Sonrió mientras lo hizo.



No necesitó más pruebas.
Había vuelto a caer.