miércoles, 21 de diciembre de 2011

Adiós, Dulcinea.

"Y el amor de tu vida puede estar ahí arriba, en ese avión, esperándote. ¿Y sabes qué? Que te dejaría marchar. Renunciaría a ti, lo juro. Si te hace feliz, si te da lo que yo no puedo.
Sería infeliz toda una vida sin ti, para que tú vivieras por los dos.
Porque me enseñaste que el amor es más que dos besos y medio, más que el sexo, más que ir a comer a casa de tus padres los domingos. Y porque eres lo que más he llegado a querer, y de alguna forma lo sigo sintiendo. No igual que antes, pero sigue aquí. Y tú lo sabes.
Así que vete; yo te dejo con mis canciones, como antes. Te dejo esperándote, como siempre.
Voy a echarte de menos.
PD: Eres mi vida."



No sé paliar mi odio con el crono en movimiento, 
"que pronto se hace tarde", le escribí gritando al tiempo.
 El tiempo pasa, un día más es un día menos. 
Al menos ya no nos echamos de menos, si no nos vemos.

- Ama con locura, que el amor no dura para siempre.

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