domingo, 30 de diciembre de 2012

Desamor en verso.

Sangre palpitando en los oídos, y una canción de Jeff Buckley que me golpea las tripas.
Es todo lo que puedo decir, aunque no todo en lo que pienso.

Lo sé.
No es difícil darse cuenta de que estas ojeras duelen más si eres tú el que habla de derrotas (por eso de que soy todo cristal y desastre), pero hace ya media hora que he perdido las ganas y la fuerza de seguir pensando en pretérito.
Ya tendré tiempo cuando sea demasiado tarde.

Ahora pienso que escribir teniendo tu boca cerca debe ser mejor que un polvo.

Hace frío, llevo tres cuartas partes de ron en las arterias, y la aorta dice que va a suicidarse en cuanto vuelvas. "Algo más que en ruinas, como si tuviese el alma desahuciada."
Pero qué coño sabrá ella de lo bien que se me da fingir delante de tus ojos.

'Bonita cicatriz'.
Me lo sé de sobra, payaso.
A ver si te llamo y se me pasan las náuseas.


Un toque.
Dos.
Tres.

Venga.

-¿Por qué llamas?
(¿Por qué coño me haces esto, hija de puta?)

-Ya es Diciembre.

-¿Estás borracha?

-No.
(Mierda, con M de mártir.)

-... Déjame (pasar una noche sin pensar en ti, perra), Ana.


Pi. Pi. Pi.

Sé que te acabo de joder la noche, chico.
Ahora es cuando te tumbas en mi cama y te pajeas lo más rápido posible.
Con los ojos cerrados, para no ver la mierda de vida que te he dejado.

Tres.
Dos.
Uno.

Manchas la sábana y gritas "MIERDA".
(En mayúsculas.)
Miras la sábana.
No soy yo.
Dime como coño le explicamos ahora esto a ella.

No vas a dormir.
(Ni yo tampoco.)
¿Jugamos otra noche más a ver quién está más jodido?

Jeff Buckley se ha callado.
Mierda.
Creo que voy a potar.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Amor propio.


Siempre me han gustado los puntos suspensivos.
No sé, creo que son los únicos que tienen esperanza en que una frase, una historia o un momento no haya acabado aún.
Quiero decir, que siempre duele menos abandonar a alguien con una falsa sonrisa con sabor a puede que mañana vuelve a sacarte de quicio, pequeña.

Que sí, que sabes que es un final, pero que aún así va enlazado a otro instante de tu vida del que todavía no puedes imaginar ni los subtítulos.

Los meses y las emociones pasan, y sería demasiado hipócrita el llorar sin echarte las culpas.
Pero qué le voy a hacer, si desde que me mataste ya no sé si duelen más las palabras o el silencio. O el pensar que fue el mismo "te quiero" que nos salvó una noche el que lo ha acabado jodiendo todo.

Lo llamas amor irónico.
Yo lo llamo "nuestra puta mierda de siempre".

-'Te lo ganaste a pulso.'

Supongo que algún día tendríamos que olvidarnos.
Que era imposible seguir viviendo de ojalases y miradas de despecho del corazón.
Que por más que siga escribiendo, tú nunca acabarás de creerme...

Creo que la culpa es mía, por entenderme ni a mí, cariño. Por olvidarme de que no volverías y vivir de un recuerdo lo suficientemente cuerdo como para poder volvernos locos en  lo que dura la mitad de una noche.
O un cuarto de madrugada. Vete tú a saber.


Y ahora dices que andas por ahí vagando caricias, porque a ti eso del amor nunca te interesó. Pidiendo limosnas en barras de bar cuando llueve; y tumbado en las calles, esperando a que pase otra perra que sepa ladrarte mejor que yo.

Que a mí no me volverás a ver, pero ninguno nos hacemos a la idea.
Dime tú quien me salva ahora de todas esas máscaras, si ahora eres el primero que defiende eso de no mirar a lo ojos cuando te grito.

El problema es que grité justo cuando detrás de esa máscara no estabas tú.
Justo cuando no servía de nada.

Por eso sé que tengo la culpa.
Por eso sé que me odias.

Pero lo prefiero así. Al menos tengo la certeza de que aún sientes algo.

Aunque solo sea odio.


domingo, 4 de noviembre de 2012

El amor nos hace débiles.


-'Tú vales más que toda esa mierda, y lo sabes. Por eso no pienso permitir que te rindas. Esta vez no'.


Reconozco que tus mentiras duelen más cuando ni tú eres capaz de contrarrestar esa sonrisa de hipócrita. Pero qué le vamos a hacer, ambos sabemos que las cosas siempre serán así; yo con mi amor de mártir, jugando a ser el hálito del odio de un hijo de puta.

Llámame suicida, pero te aseguro que yo estoy de puta madre en mi caos. Y a estas alturas, creo que ni Amélie sería capaz de entender cada una de las explosiones de mi arteria aorta, que lanza desde mis lagrimales glaciares en forma de promesas que nunca podrán encontrar el camino de vuelta.
La lluvia se incrusta entre mis poros, pero ya ni si quiera soy consciente de su frío.
Apenas escucho los disparos que repiquetean en el suelo, con los ecos de ese sentimiento gritando auxilio entre las rejas de mis pupilas.

Y los de este iris color verde mierda, que no veas lo que da por culo cuando te echa de menos.

Me encierro en cuatro paredes en las que ya ni si quiera cabe toda esta tristeza que no deja de latir. Ahora que me he quedado sola, veo que te debo tanto...

Lo siento tanto.



Apoyando la cabeza en la misma barra de bar, te huelo a marihuana y sonrío.
Hay cosas que nunca cambian aunque hayan acabado.
Míranos.
A veces tan distintos, pero con el mismo ego llorando los mismos fracasos. Creo que ya es hora de asumir que siempre acabarás convertido en la puta herida infectada.
La misma que no tiene cura, y aún sigue doliendo como la primera vez.

Solo tengo miedo de una cosa.
Miedo de no volver a las náuseas y al insomnio. A no sentir 'nuestras' las noches, a que nos pesen los días.
A que no duela el amor; al vacío. 

Vuelve.
O dime dónde coño me encuentro yo ahora, si dejo de buscarte...


martes, 23 de octubre de 2012

Nuestra jodida realidad.


Yo le he visto los ojos al miedo.
Sé por qué no aúlla, ni por qué ya no cree en la pasión de las noches de Julio. Sé también de que color se viste en las madrugadas y por qué cuando escampa recurre al vació como único amante.
Sé por qué discurren por las dunas de sus mejillas cada pedazo de nostalgia con sabor salado.

Consecuente ahora de todas las vidas que ambos compartieron, se dispone a regalarle en estas líneas los últimos alientos de esperanza que resuenan en el eco de su pecho.
Y dentro de su coraza, guardados sus últimos gramos de morfina, por si al regresar recuerda que todo fue mentira.
Mentira, una vez más.

Entonces, y solo entonces, sé que volverá a sepultar sus razones sin mañana, condenadas a una eterna espera; aún agonizante, en una efímera existencia de tres latidos, cuya hemorragia jamás podrá detener.
Y amarrado a su destino, un trozo de papel en el que grabará por siempre el escozor del fónico sonido del amor pasivo. Amor latente. Amor cohibido.

El suspiro de todo este silencio hace que su voz enmudezca.  Como invierno, como el alma.
Se hace pequeña, distante y fría; envuelta en la niebla que cubre cada palabra sin destino propio. Como el último náufrago que a pesar de querer perecer en vida, aún conserva un álito de esperanza guardada en su interior.



Yo le he visto los ojos al miedo.
 Y puedo prometerte que es la imagen más triste que jamás hayan encarcelado mis pupilas.

La impotencia de solo poder retratar con sangre las dolencias del alma, cuyas ojeras se han cansado de esperar en vela, clama al cielo cada noche, porque Cronos vuelva a visitarle y arraigue en él su semilla.
Y que con ella sus latidos dejen de resonar como el tic-tac que apresura a cada instante la muerte del corazón.

Pobre miedo.
Pobre y triste espera.

Aún aquí escucho a lo lejos el sonido de tus ecos de agonía. Yo te espero tumbada sobre mi lecho de vida latente, a que por fin decidas compartir tu soledad.
Te ansío, suplicio constante. Haz de mí esa llama, que jamás se apague en el fogoso abrazo de su hálito. De sus labios. De su cuerpo.

Yo le he visto los ojos al miedo.
Y creédme cuando os digo, que jamás he visto algo tan triste y hermoso como su esencia.



domingo, 21 de octubre de 2012

Octubre.

"Recuerdo haberte visto en mis ciegos más destructivos.
Entonces no te conocía, pero te aseguro que ya soñaba con acelerarte los latidos, pequeña.
Cada noche, antes de dormirme inconsciente por el alcohol, imaginaba que venías a susurrarme que lo peor ya había pasado; que volvíamos a estar juntos en esto. Pero la duda de no saber si mañana volvería a verte, me hacía acabar drogado junto a todos esos hijos de puta.
Todas esas noches en las que no te tuve, soñaba en que dormía abrazándote, y que abandonaba por fin la idea de escribir poemas de mierda que creaban los borbotones de sangre de mi nariz.
Que dejaría las camas en las que antes buscaba llenarme un poco, donde tras el sexo frío acababa aún mas vacío de lo que me dejaste.
También necesito que sepas que si estuve con ella fue porque en cada polvo me convertía un ser inerte, que ya no sentía el calor de nadie que no fueras tú.

Y si estaba muerto, ya no podía volver a echarte de menos.

Mientras hacía el odio con ella, te juro que imaginaba como sería hacer el amor contigo. Cada noche. En cada beso. Cada milímetro de piel que recorría lo transformaba en ti.
Pero pasaron demasiadas madrugadas esperándote, y de repente me vi sólo con ganas de que llegase la noche para volver a drogarme de marihuana y promesas rotas.



Me dejé a la calle y  a todas esas zorras; las mismas que te gritaban al oído que jamás podrías ser mi heroína. Y en cada lágrima, cada página, cada puñetazo que recibía y cada instante de felicidad, pensé en ti a mi lado. Te vi en todos los gramos que rechacé, porque me di cuenta de que ninguna raya podría suplir jamás la euforia de cada una de las curvas de tu cuerpo.
Cada canción en el fondo fue dedicada a tu ausencia. Te recordaba todas esas veces en las que no conseguía encontrarme, cuando mi alma se camuflaba de olvido y juraba que nunca nadie más volvería a desnudarla.
Incluso dejé de escribir, por todos aquellos golpes en el franco de mi debilidad. Cambié bondad por egoísmo y reforcé mi armadura exterior. Sin darme cuenta, de que en realidad, me estaba pudriendo por dentro.

A día de hoy, ya no me hago preguntas, porque sé cual fue la fuerza que me empujaba a ser más libre. Más humano.
No te miento si te digo que ni si quiera sé cómo he salido vivo de esta sin ti. Pero supongo, que todo este camino me ha hecho comprender que jamás te valoré como debería.
Ahora solo espero, que si caigo, estés tú abajo; esperándome con los brazos abiertos.

Mi huracán siempre llevará tu nombre.
Ojalá no lo hayas olvidado."


lunes, 8 de octubre de 2012

Aún no me he perdonado.

Me gustaría decirte que aún echo de menos las caricias capaces de desnudar el alma. Entre cada gramo de éxtasis que tu piel provocaba. En cada vez que mis labios se abrían, y solo eran capaces de dibujar suspiros en consonancia con tu respiración.
Cuando tu fuego era lo único que conseguía hacerme tiritar, y luego explotar en una sobredosis de éxtasis. Tan infinita como efímera, e inalcanzable a estas alturas, en las que el vértigo me puede.

Pero no voy a hacerlo.
Hoy no.

A veces me acuerdo de cuanto hemos cambiado, y entonces la rabia comienza a hacerse paso arañándome el estómago. Me recuerda que el mundo sigue empeñado en hacernos creer que todos nuestros errores son solo golpes de experiencia, cuando en realidad quizás mañana ambos estemos muertos, deseando habernos drogado más y amado menos.
Quizás sin resultado.

'La realidad siempre es mucho más jodida, pequeña.'

Ahora solo soy capaz de recordar el vacío a través del cristal de una botella, y las ganas del jodido orgullo de romper todo lo que pudimos no callarnos. Con razones de sobra en el corazón y los pulmones, para desatarme aquí mismo y pedirte que me vuelvas a hacer tan tuya como la ansiedad.
Nadie dijo que fuera fácil hacerse doler.
Suerte que a mí aún me quedan armas.



Y ahora vas tú y decides volver.
Decides volver a estancarnos en la misma mierda de cada noviembre, y que se encargue el mundo de sacarnos de esta. Volver a cada segundo de recuerdos, de noches, de miradas que lloran por querer demasiado, y esa angustia sabor reproche, de todo lo que nos quedó por decir.

Manda huevos.

Porque sabes de sobra que estoy cansada de historias que acaban con puntos suspensivos y que decides terminar con otras. Cansada de esperar que llegues una noche y me digas que estás cansado de correrte en el alma equivocada, y que quieres que vuelva a ser yo la que se joda en tus versos.
Y que aún así siempre tenga espacio para quererte.

Y te callas. Y te duele. Y nos jode.

Te he visto mil veces antes de saber quien eras, y aún así, no puedo evitar reírme.
Buenos dos se han juntado para dañarse. Buenos dos que piensan lo bonita que acabaría nuestra historia con un polvo y dos te quieros.
Y luego enseñar a olvidarnos sin aprender nunca cual ha sido el error.

Quizás, y como siempre, sin resultado.




martes, 2 de octubre de 2012

Te convertiste en mi miedo.


"Escribí esto borracha, como el día que te conocí.
Pero es una de las mierdas que he escrito con mayor sentimiento."


Te observo, y sé de buena mano que estás deseando que me aleje de ti; que no soportas que pueda seguir mirándote de esa manera después de todo. Tu pulso comienza a acelerarse, y tengo miedo de pensar que puedes estallar aquí mismo.
Lo sé, quizás sea demasiado tarde para pedirte perdón, explicaciones y un par de tequilas con limón, por si nos vienen encima los restos de aquellos malos tragos que nunca supimos aceptar sin demasiado orgullo, pero sabes de sobra cómo soy, y que llevo demasiado tiempo esperando para volver a mirarte a los ojos.

 No sé en qué piensas, ni qué sientes. Solo que ahora mismo tú también crees que no nos queda nada que mantener vivo. Que lo mejor es seguir fingiendo delante de todos y pedirme con la mirada que me aleje, y que no debería haber vuelto precisamente ahora que volvías a sonreír, a creer en alguien que podría volver a llenarte de nuevo.
Crees que soy una estúpida, pero sigues recordándome. Y duele, lo sé. Duele saber que tienes a menos de unos centímetros esa luz, y no poder agarrarla y mantenerla a tu lado para que la oscuridad desaparezca.
Yo ya perdí mil primaveras y el orgullo por buscar en otros labios la luz que tienen los tuyos.



Por eso no puedo exigirte que recuerdes. Sería demasiado egoísta después de tanto intentar olvidarte.
Aunque a veces dentro de mí resuene un eco de aquel: "Ojalá cuando todo pase me sigas queriendo" y lo derrumbes todo.
Cuando a mi mente vuelven trozos de tus tardes, de tus miedos, y de todas esas veces que lograste desnudarme el alma. Cuando soy demasiado frágil como para luchar contra ti.

Quizás, como esta, todas las canciones de amor estén repletas de mentiras. No voy a olvidarte, te lo prometí, pero ninguno de los dos puede hacer nada para seguir creyendo en esto.
Treinta noches más y llegará Noviembre.
Quién sabe, quizás entonces llegue el día en el que por fin consiga mandar a la mierda todo lo que pudimos ser y no fuimos.

Pero espera.
Solo un segundo más, y podrás volver a olvidarme. Ahora, necesito que me escuches atentamente, por qué ni si quiera yo sé cuando mis palabras se convertirán en las últimas que pronuncie.
Necesito que me expliques por qué siempre que me alejo, aquí siempre queda un jodido hueco para ti.
Estoy cansada de mentirme a mí misma y decir que ya no me importas, si me estoy muriendo por dentro por cada minuto que no te tengo. Cansada de este juego de idiotas, de las noches de pulso acelerado sin ti, de las ganas de más, de los peros, de los quizases y de tu jodida imitación de indiferencia que me ahoga cada vez que te marchas.


Te lo dije, jamás seremos el amor de nuestras vidas.
Pero te has convertido en mi jodido mayor delirio.



El más triste adiós.

"Estoy sentado en la sombra de los árboles de todos los bosques de tu reino, el último rincón del mundo dónde aún hay silencio. Creo que este es el único lugar en el que puedo encontrarme a mí mismo.
Intento volver a hablar después de tanto tiempo, pero sólo sé ladrar porque no encuentro las palabras que ayer dejé escondidas por miedo a no lograr pronunciar.

Viste mi cara, y no te supe decir absolutamente nada.
Por eso me despido en esta carta.

Me vuelvo aire mezclado en los aromas del mar. Si tú respiras, sólo yo puedo entrar, para colarme dentro del pulmón que oxigena tu sangre, para besar la misma carne que me hizo llorar...
Mejor será que cierres todas las ventanas, si no quieres que yo salga y se me lleve la brisa de la mañana. Porque sé que es imposible guardar el perfume de una persona, pero desde que dormí contigo no he cambiado las sábanas.


Escucho los graznidos de los cantos de mi almohada hecha de plumas:
- Solo fue un cigarro aunque pusiera 'fortuna'.
La espuma de los días y esta falta de cordura. Mi luna, te escribo en soledad, todo lo que esta sala escucha.
Y ese es el peligro de ser demasiado sincero, cuando todo el mundo opina hasta de tus silencios. ¿Y de qué me servirá correr para tenerte lejos?
Si vuelves a aparecer cuando cierro los ojos.

Sigo en la sombra de los árboles de tu bosque y tocan para mí los grillos cuando cae la noche. Alérgico a la gente y en busca de antibióticos, sigo entre mis letras, escondiéndome del mundo."


lunes, 3 de septiembre de 2012

Thanks for the butterflies.

A veces sólo hacen falta un par de palabras para comprender que el tiempo solo duele cuando el silencio se apodera de nosotros. Sé que tú también entiendes que, aunque pasen años y demos miles de pasos por caminos diferentes, siempre acabaremos en la misma puerta, separados por el mismo muro de cristal y orgullo.
Tú, refugiado en un intento de sonrisa. Yo, en un intento de valiente.

Así que vienes y me llamas boba.
Y sabes que no hace falta decir más. Porque todo lo aprendo de tus ojos y de esa áspera suavidad con la que impregnas cada gramo de euforia por cada una de mis arterias.
Esta noche va de héroes, va de tontos y de ilusos. Va de querer morirnos en mitad de un orgasmo de felicidad, entre las cenizas de algo a lo que siempre llamaremos nostalgia.
También habla del miedo, de tus 'quizases', del dolor de no saber cual será nuestro último 'hasta siempre'.
Y de que cuando encuentre mi lugar en el mundo para ser valiente, tú serás el primero en enterarte. Te lo prometo.
El problema es que como te vuelva a ver, voy a creer de nuevo en las miradas que acaban afónicas de tanto gritarse que se necesitan. En las noches de cerveza barata y portales incandescentes en los que nunca me perdoné haber dejado que me importaras tanto.
Mira que me lo advertiste.


Y ahora te veo ahí sentado, asintiendo al mundo con la mirada perdida, rozando cada cielo artificial con la palma de tu mano. Sintiendo el escozor de todos esos dedos que quisieron abrigarte, en forma de quemazones por la piel. Y tú con tanto frío, y tanto vacío en forma de palabras.
Llega el irónico cielo gris azulado, ese de la noche en la que nos conocimos, y me recuerda lo bien que se refleja un alma frente a un espejo. Y lo bonito que parece quererse en Noviembre. 
Enciendes un peta, y observas como el mundo se da de hostias. Bostezas, y me doy cuenta de lo mucho que han cambiado las cosas. 
Y yo, sin poder tragar las lágrimas que inundan el cielo de mi garganta y la hinchazón de las llagas abiertas por un desconocido al que quise antes de conocer.

No necesito verte para saber que no te olvido.

jueves, 23 de agosto de 2012

La tristeza es el espejo del alma.

"Para el chico del tiro certero a ese corazón tan frío como Enero".

Sé que ninguno de los dos quiso perderse, pero quizás por ese entonces no nos quedaba nada por lo que luchar. Quizás no fuimos lo suficientemente fuertes y solo nos negábamos a aceptar lo inevitable.

Recuerdo que nunca pude ahogarme en todos y cada uno de tus gritos para luego transformarlos en gemidos de noches interminables.

Escucha, porque sé que lo más probable es que no lo entiendas.
Yo aún recuerdo demasiadas palabras como para olvidar esos ojos pidiendo calor a voces.
Solo quiero que recuerdes que yo soy esa que sabe que todos los arañazos de los que alardeas no te han enseñado demasiado. Que sigues siendo un niño con un sueño, y un par de colillas dentro del corazón. El que da pasos erróneos por caminos equivocados y siempre quiere más. El que va esquivando versos que no tiene cojones de pronunciar.

Y que aún así, ambos seguimos jugando en el círculo vicioso de tu odio y mis gramos de nicotina bajo el edredón.
Porque, aunque me cueste reconocerlo, sigo siendo tu naúfraga de tardes de café y lluvia. La misma lágrima que jamás saldrá de tu garganta. Esa misma palabra, que quieras o no, te hace dudar hasta de ti mismo.


Hay veces que me gustaría poder recordar que te muerdes el labio después de besar, o que tienes una sonrisa preciosa cuando estás cachondo. Otras, en cambio, solo necesito revivir un segundo de toda una historia para sentir que valió la pena. Aunque tú te esfuerces en inventar utopías de chicas con iris de hielo y faldas altas, en las que les haces creer que son lo más bonito que has tocado en una sola noche. 

Es entonces cuando el vaho empaña razones tontas para llorar cada vez que estoy borracha, y me imagino que vienes por detrás, me agarras y me tiendes un vaso de vodka a medio consumir. Porque aunque me sigues odiando, no puedes olvidarlo. Y a ti también te gusta el olor de nuestros eneros interminables. 

Corre.
Me basta con que me cojas de la mano y me lleves lejos. Y que luego desnudes los silencios que esconde cada espacio entre mis palabras.

Porque toda la historia que tenemos detrás, necesito gritarla contigo.


sábado, 4 de agosto de 2012

Strangers.

Si pudiese, llenaría una botella entera con las lágrimas que gasto en escribir una página entera, las usaría de tinta, y haría las palabras invisibles para solo poder leerlas yo, y así no arrepentirme de cada jodido sentimiento que inhalo en cada una de ellas. Y después de haber deshecho cada sentimiento, olvidar todas y cada una de las veces que te reinventé.
Porque ya hemos gritado todo, ya solo queda que tiempo cure. Porque aunque vivir se antoje muy dificil si es sin ti, será mejor partir que desangrarnos. 

"Hola, yo soy esa gilipollas que quiere llamarte de madrugada y luego colgar sin decirte nada." 
Tu culpa, por dejarme sin palabras.

Porque aún no has comprendido que el amor es lo único que nos salva. Lo único que hace que las caídas esas de la vida duelan menos y vivamos más, que cada parte del alma sepa a un mar diferente y que ni el fuego de junio compita con sus besos. 
Porque haber amado no fue fácil. Porque seguir haciéndolo, se hace insufrible.


A veces me dueles mucho más de lo que me gustaría recordar. 


jueves, 2 de agosto de 2012

Bohemian.

Recuerdo cuando los pedazos rotos de mi orgullo seguían buscándote. Tú siempre tan racional, tan perfectamente incondicional. Inaccesible. Aún hoy sigue sonando Eric Clapton en mi almohada, y se escucha tu risa de eco estéreo, casi etéreo. Intimamente tuyo.
Estratosfera de sonidos huecos, olor nieve. Puros trozos de una historia que nunca acabaremos, y no precisamente porque no tendrá final. 
'Lo siento, lo hago lo mejor que puedo.'
Con la cabeza llena de "ojalás" imposibles, de silencios de tus labios antes del caos y ese llanto camuflado en tres sonrisas que nunca verán un mundo diferente. No quiero morir respirando miedo, con un cuerpo totalmente congelado y el corazón sangrando a borbotones en un compás simple de dos por cuatro. 
Cuatro notas más y acabará la estrofa. Ve preparando combustible, o mejor, apriétame fuerte las manos, porque no creo que mis poros aguanten más agujas. 
Porque yo no soy como un orgasmo, un garrotazo de sinceridad, o como esos encogimientos de estómago de nuestros 'cada vez que te veo'.


Y pensar que empezamos tan locamente rasos, y que luego se nos jodió el cielo. Y que estoy llorando lo mismo ahora que te has ido que cuando creí que volviste. Y tiro las almohadas al suelo de rabia, como cuando antes las tirábamos porque estorbaban. 
Cruel ironía. 
Sé que ambos entendemos los nudos en la garganta y los tragos secos de rabia sin morfina. Siempre quise una personalidad de esas en la que todo te la resbala y tus ojos son los únicos que mienten por las noches.
Aun me queda encender todas las luces de mi habitación, y seguir llorando.

Yo nunca seré tu Layla.

domingo, 29 de julio de 2012

Habitaciones infinitas.

“Que gane el quiero la guerra del puedo. Que los que esperan no cuenten las horas. Que los que matan se mueran de miedo. Que el fin del mundo te pille bailando.
Que nunca sepas ni como ni cuando. Ni ayer, ni mañana, que el corazón no se pase de moda.
Que las verdades no tengan complejos. Que las mentiras parezcan mentiras. Que no te den la razón los espejos. Que te aproveche mirar lo que miras. Que ser valiente no salga tan caro. Que ser cobarde no valga la pena. Que no te compren por menos de nada. Que no te vendan amor sin espinas. Que no te duerman con cuentos de hadas. Que no te cierren el bar de la esquina.”




"Ojalá se te acabe la mirada constante, la palara precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto.
Una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte. Para no verte tanto. Para no verte siempre.
En todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones”


viernes, 20 de julio de 2012

Cuanta dos, y dime basta.

Primer susurro de la noche.
Su cuerpo, ya entumecido, cede a cada caricia que su boca le ofrece. Lentamente, escruta cada rincón inexplorado de su esencia, de su más íntimo paraje. 
Piel pálida, suave; y con centímetros de dunas insondables, como desiertos de arena en un mar de poros. Terciopelo color arena, le llamaba.
Perfectamente desconocida.

Aquello fue todo un accidente oportuno, surgido de algo llamado desenfreno.
¿Te cuento un secreto? En realidad, yo esto ya lo he vivido. Hace mucho, mucho tiempo. Quizás en alguna otra vida pasada, donde tenía los ojos color acero, y yo podía cazar cada pestaña con un ligero disparo de corazón.
Pium, pium.

-Lamento terriblemente mi error. Nunca quise hacerte tan indispensable.

A la tercera caricia y media sus dedos ya saben a menta y canela molida. Y un toque de lima que no me deja respirar. Sabor antaño, sabor nostalgia. Hay un resquicio en la puerta por donde entra un poco de luz, y transforma su perfil en algo sumamente perfecto. 

"Fuimos tan deprisa."


Recupero el aliento y observo cada trazo con pulcritud, buscando alguna imperfección en este momento, en este preciso instante. Sus piernas dibujan un equitativo equilibrio casi impactante, donde cada línea se convierte en otro mundo. Y yo me dejo, y navego por cada mar de miradas que su iris me ofrece.
Sedienta; exhausta.

Camino despacio, para llegar antes.
Cierro la puerta.
Cierro los ojos.
Respiro.

"¿Cómo pudimos hacernos esto?" 



viernes, 13 de julio de 2012

La impotencia, amor mío.

Tienes miedo porque sabes que nunca podrás engañarme.
Yo aún te miro a los ojos y pienso que eres el de siempre, aunque ahora sonrías menos. Aunque ellas crean que para ti el amor no es un rasgo necesario y que no echas de menos echar de menos a nadie.
"Solo es un efímero y leve suicidio involuntario", decías. "No vale la pena, pero llega un punto en el que se hace inevitable, casi tentador. La posesión de algo que jamás tendrás; como el tiempo o el espacio irrompible que se crea con el primer grito".

Disimula esa caricia o nunca más volveré a por ti.
Te lo avisé.
Solo somos tiempo.



"Ahora cierra los ojos y escucha.
¿Oyes ese puto latido tras otro que genera mi pulso?
Cada latido... Cada jodido latidos grita tu nombre.
Dime como coño me curo yo ahora sin ti."


viernes, 29 de junio de 2012

Destino por casualidad.

Cuando dos vidas se cruzan casi sin motivos, entiendes que la razón ese ese camino que lleva torcido demasiado tiempo. Es ese momento en el que te das cuenta de que el tiempo separa lo que el destino acercó en su día, ahora tan lejano y efímero.
Porque aunque no tenga dudas para continuar con esto, nos quedan otras mil barreras ahí fuera. Tu puto orgullo y mi miedo. La falta de momentos y oportunidades. Las casualidades con sabor a tragos amargos de un tequila ya pasado.
Y que sí, que me jode que tu aroma permanezca a dos milímetros de mi boca haciéndose paso junto a los doscientos kilómetros por hora que marcan el tempo de mis latidos. Pero quizás me esté equivocando.
Quizás sufra con mi propia decisión.
Y es que hubo un tiempo en el que perdí toda esperanza, en el que tropecé tantas veces, que mi alma aprendió a autoprotegerse de cualquier roce.

No trato de olvidar ni de pasar del pasado, porque cada día ha quedado grabado a fuego. En mi memoria, en mi piel. Aprendí que la solución no está detrás de otra persona, y que no puedes tratar de olvidar algo que siempre has recordado. Porque siempre te abandonará cuando la única persona que te te abriga y te da amor es la misma que te engaña y nunca te pide perdón. Cuando la traición despierta  la tentación, lo prohibido es un placer que a veces llama a tu puerta. Entonces es inútil esconderse o intentar correr para otro lado.
Pero creo que ya está bien, que ya he esperado suficiente. He comprendido que mi destino y tu casualidad son cosas totalmente diferentes. Te demostré que no siempre sucede lo que nos imaginamos o deseamos, y que a veces, es mejor soñar que amar lo que ya te pertenece.
Reconócelo.
Los dos queremos evitarlo, pero siempre caemos, irremediablemente. Nuestro camino es el mismo y eso es algo que nadie podrá cambiar. Y sé que tienes miedo, que actúas como alguien que no eres. Que piensas que siempre fue más fácil conservar el presente, que luchar para perder o ganar aquello que te importa. Por lo que mueres. Que miras cuando yo no miro. Que piensas que no te entiendo. Que te imaginas que río, cuando no sabes verdaderamente cuanto estoy sufriendo. Que, en ocasiones, tienes a quererme más de madrugada. Que luego despierto y pienso en qué he de decirte en mitad de cada silencio infinito.
Miedo a que se acabé aquello que comenzó con ese "adiós". Y necesito que sepas, que decidas lo que decidas, siempre seremos dos caminos entrecruzados que un día se dividieron, dejando esperanzas rotas de sueños que nunca existieron.

Porque el destino es un camino por donde pasamos todos, queramos o no, y vayamos donde vayamos seremos siempre esclavos de su trayecto. Y siempre, siempre termina como empezamos. Que pensemos lo que pensemos, siempre habrá una persona que irá cruzándose con nosotros y nos enseñará que si esa persona se va, algún día regresará.
Así que no olvides más a tu corazón, él te es fiel. Y te recordará que el orgullo que nos acerca, es el mismo que nos separa.
Y si digo que cuando hablamos todo va bien, miento.
Porque tú y yo sabemos que la verdad la llevamos dentro.




lunes, 25 de junio de 2012

Snuff.

"No te imaginas como duele arrancar las páginas de una historia que pudimos haber hecho increíble".


"Aún puedo escuchar como los puños de tu corazón intentan hacerse paso entre la soledad de tu pecho.
Pum, pum. Pum, pum.
Y yo sin poderle ayudar a matar momentos, condenada a llorar a palabras cada recuerdo. Sin darme cuenta ya de lo que escribo, y viéndome al lado del primero que pasa...
Contándole lo mucho que te echo de menos.
Contándole como en todas esas veces que perdemos la esperanza, nosotros somos los únicos que nos quedamos ahí para volver a echarnos en cara eso de "cómo te va la vida", y sonreír al ver que orgullo empuja poco si aflora el miedo a perdernos.
Pum, pum. Pum, pum.
O las veces que acabamos huyendo de nuestras propias promesas incumplidas, de todos esos intentos frustrados.
Cuando al final de todo, solo nos queda agarrarnos de la mirada y darnos por perdidos.
¿Querer sin llegar a necesitarnos?"

Creo que llegamos tarde.

Insufrible.

"¿Alguna vez has sentido cada palabra de esa canción clavarse en tu piel? ¿Has llorado como yo? Te he echado de menos...

Dime, ¿tú también gritabas? ¿Dónde estabas? ¿Por qué no respondías? Te busqué, lo juro.

¿Por qué gritas ahora? Yo solo quise cuidarte. Sólo quise quererte. No grites. Para. Duele... 

No puedo.

¿No entiendes que te necesito aquí? ¿Te das cuenta de la falta que me haces?

Deja de gritar. No chilles. No puedo.

No, no voy a llorar, esperaré a que vuelvas.

¿Dónde estás? ¿Ya duermes?

Cinco mil millones ahí fuera.

 ¿Escuchas? ¿Quién te llama? 

¡Nadie grita!

 Calma. Estoy aquí.

 Te espero, ¿por qué no vuelves?

 A lo lejos. Tengo sueño. Te espero. ¿La ves? Me llamas.

Otra vez. Duele.

 Estoy aquí.

Juntos.

No grites más.

Estoy aquí..."





miércoles, 13 de junio de 2012

Eres mi corazonada.

“El “pero” es la palabra mas puta que conozco.
“Te quiero, pero…” 
“Podría ser, pero…” 
“No es grave, pero…” 

¿Te das cuenta? 
Una palabra de mierda que sirve para dictaminar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.”


 Te aseguro que todavía queda mucho daño por hacernos antes de que ya no queden recuerdos en los que encontrarnos, porque yo aún necesito muchas noches más de no ser capaz de escribir lo que siento.
Está bien, hoy te doy permiso para preguntarme si mis medias se deslizan mejor si las rompes tú primero, para que luego mientas y me digas que nunca llegarás a comprenderme y te pierdas en ese mar de miradas infinitas. O en esas buenas manías de dejarnos la piel antes de que anochezca, como prefieras.
Aunque a veces me de mucha rabia que sístole y diástole tengan esa puta facilidad de exprimir cada palmo de sentimiento si no te alejas, no te alejes, por favor. Que sé que estás harto ya de dormir en vaqueros, y tener que amenazar incluso al aire con que algún día no se interponga entre dos pieles que siempre quisieron complementarse. Pero espero que recuerdes, que fuiste tú el que me enseñó a esperar. 
Porque aunque hayan pasado años, para el alma el pretérito nunca deja de ser presente si se aferra a los tres mil doscientos ochenta y siete nudos de mi estómago; uno por cada latido que quiero compartir contigo. 

Creo que al fin y al cabo, no es tan irracional que nos guste hacernos daño.

domingo, 10 de junio de 2012

De vez en cuando.


Ahora es cuando vuelves y me prometes que ninguno puede hacer más de lo que hace. Y sin embargo, tú logras hazañas imposibles. Eso de amar, querer, y todos sus dobles sentidos.
Dices que hacer esto difícil es fácil.
Que me entiendas, es algo que dejó de preocuparme desde el mismo momento en el que me dijiste que tú no me sabías.
Y es que hay días y días.
Sonidos con recuerdos en noches de frío; con farolas de luz desteñida a lo lejos.

Saco momentos de donde no los hay y recuerdo cómo hubieran sido las cosas.
Seguro que igual.
Seguro que mal.

Pero soy tan tonta que lo poco me basta.  Lo mucho me ata.



Mira, ni tú ni yo hemos nacido para renacernos a besos, ni pintarnos poemas de amor en la piel.
No quiero mancharme de un olor, ni de un futuro con un presente viejo y un pasado incompleto.
Quiero seguir estando en un caótico universo paralelo al resto donde lo creas o no, yo jamás miento.
Pero soy tan feliz, y esto es tan ridículo que sonrío.
Porque es lo único que nos salva, lo único que hace que las caídas esas de la vida esta duelan menos y vivamos más.

Lo has conseguido.
Yo también.

Ahora toca callarnos, mordernos las lenguas, si quieres mutuamente, y despedirnos para no volvernos a ver en un largo para siempre.

A perder.

Hay veces que mi corazón late demasiado deprisa. Tanto, que insonoriza cualquier voz de mi consciencia. Y entonces todo empieza a acelerarse. A aumentar la velocidad de cada mirada infinita.
Y otras veces, permanece totalmente en silencio. Calla y electrocuta con escalofríos cada parte de mi cuerpo.
Yo lo llamo miedo.
La misma sensación que experimentas cuando te enamoras. Cuando tienes miedo a olvidar. Miedo a ser olvidado. Cuando pierdes todo lo que tienes, o crees que no mereces merecer tanto. Miedo a no ser suficiente. Miedo a ganar demasiado. Miedo a querer; y miedo a no hacerlo.
Miedo del miedo. Miedo a que sea tarde, o a que sea algo demasiado precipitado.
Miedo a ser amor. A morir. A vivir. A sufrir. 
Miedo a la derrota, y a la batalla. Miedo al segundo después del último golpe.

Yo tuve miedo el segundo antes de besarte.

"Nada me da más miedo que perder lo único que nos queda ahora."

miércoles, 30 de mayo de 2012

Brutalmente indefinido.

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos." El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla...
La noche esta estrellada y ella ya no está conmigo.


Eso es todo.
A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los ultimos versos que yo le escribo."

Pablo Neruda.

lunes, 28 de mayo de 2012

Amor a primera rima.


Y yo que te quise tanto y durante tanto puto tiempo. 
Que fui el poeta nocturno del sufrimiento. El verdadero enviado de amor incierto. 
Después de tanto buscarte; de repartir el dolor entre mi alma asfixiante.
De entre el odiarte y quererte. Entre el amor que te tuve y el no querer ni verte.
Y aunque mi amor es por siempre, mi dolor es continuo. Mi fracaso evidente. Y mi delirio constante.
Por no poder tenerte...



"La noche siguiente me enamoré de ella. Me pasé la noche en duermevela, añorándola, soñando con ella, creyendo sentirla a mi lado, hasta que me daba cuenta de que ya no estaba.
Tenía los labios irritados de tanto besarla en sueños. 
Recordaba su voz, a mi lado. Pausada y sin miedo.
Como se acercaba a mí, tímida como nunca. Paciente, recuerdo como apoyaba su cabeza en mi hombro, y tiritando, esperaba aquello que nunca ocurrió en ese instante.
Cinco centímetros más alta de lo que era realmente, y a mí sin importarme. Dulce a su manera.
Tuve tanto que decirle en ese momento, que quizás por eso, ni si quiera pudimos articular palabra.
Fueron las horas de silencio más increíbles de toda mi vida."

domingo, 27 de mayo de 2012

En este mismo instante.

En este mismo instante, alguien se despierta en la cuidad. Y alguien cierra sus ojos para dormir o para soñar...
O simplemente, para no ver su realidad.
Alguien espera en una esquina, y alguien camina sin rumbo calle abajo.
Una pareja discute, y un ejecutivo corre hacia su puesto de trabajo.
En este mismo instante, alguien se besa bajo la tenue luz de una farola.
Alguien mata y guarda su pistola.
Una mujer enciende su gramola y aquella triste canción, no le hace sentir tan sola.
Un anciano dice hola, y un recién nacido dice adiós, o hasta nunca, o hasta siempre...
Mientras alguien, de repente, siente que una vida crece dentro de su vientre.
Una chica se despide de su novio en un andén, mientras se sube a ese tren que acelera trepidante.
Alguien distante, bucea en vasos de vodka. Uno tras otro. Y otro. Y otro.
Y ya van doce.
Una niña se mira en un espejo, y apenas se reconoce.
Un marido se corre en la boca mujer que no conoce.
En este mismo instante, un estudiante cierra un libro, y sabe que lo aprendido le hace sentir más sabio, y también más confundido.
Una mirada que cruza entre dos desconocidos, que si se hubieran conocido, serían el uno para el otro.
Alguien vende su cuerpo, y alguien compra medicamentos para perder parte de él.
En este mismo instante, un chico rico se mete un pico para sentirse a salvo; y un chico pobre, se mete en un equipo para ser como Cristiano Ronaldo.
Alguien haya resguardo en el suelo de un trabajo fijo. Y alguien en un crucifijo, y alguien en el cobijo de un cartón que sirve de escondrijo.
En este mismo instante, un hijo ejemplar es feliz comiendo regaliz, y una madre sabe que su amor no será barniz ante otra cicatriz de su hijo problemático.


En este mismo instante alguien abre un regalo; y alguien un bote de barbitúricos.
Alguien abre su mente, y alguien sus piernas.
Alguien dice: "no me dejes nunca", y alguien dice: "no quiero que vuelvas".
En este mismo instante, alguien da un abrazo y alguien un puñetazo.
Alguien está sintiendo los ojos del rechazo, por ser demasiado oscuro, o inteligente, o gordo o afeminado.
Alguien anda abandonado con la mente perdida, y alguien se siente perdidamente enamorado.
 En este mismo instante, un presidiario charla consigo mismo, tan solitario.
Una familia numerosa se sienta a cenar, y lo único que se oye es el telediario.
 En este mismo instante, alguien está viviendo su máxima experiencia; y alguien sube a una ambulancia de camino a urgencias.
Alguien está dando clase. Alguien tumbos.
Alguien está dando las gracias, y alguien gritos de socorro.
En este mismo instante, una pareja folla apasionadamente, y un ejecutivo sale de su puesto de trabajo. Alguien sigue esperando en esa esquina. Y alguien camina sin rumbo, calle arriba.
En este mismo instante, alguien se despierta, y alguien cierra sus ojos...

Recurrente.

-¿Quién es la mujer de la foto?
- Joder, fue una... una chica que conocí en La Marina. Fue... fue el amor de mi vida... ¿Vale?
- ¿Y nunca me has hablado de ella?
- No es algo que uno comparte con sus hijos. Es más, te tengo a ti y a tu hermana, y no me arrepiento.
- Cuéntamelo.
- Fue el amor de mi vida... Y yo fui un estúpido. No me di cuenta y la perdí por algo tan tonto que ya ni me acuerdo. Nunca he dejado de quererla. Y, tal vez, sea una de las razones por las que se fue tu madre...
Mis amigos me decían, que cuando nos mirábamos, saltaban chispas... Y la dejé escapar... La dejé escapar porque tenía demasiado orgullo para decirle lo que sentía por ella. Ojalá lo hubiera sabido cuando tenía tu edad... Sé que estás harto de oír que la vida es corta, pero deja que te diga algo. Lo que... lo que esto me ha enseñado, es que la vida es corta de verdad, y no hay que malgastar ni un minuto...



"- Me da mucho miedo todo lo que pueda ocurrir hoy. Me da miedo actuar mal. Equivocarme. ¿Y qué coño quieres que te cuente después de tanto? 
Que no, joder. Que yo también tengo motivos para estar triste.
Aquí ya no anochece a las siete, y la poesía ya no suena a poesía. Aún así yo sigo escribiendo, y bebiendo para perder el miedo. Ahora me paso las noches borracha. Y me imagino como me mirarías si estuvieras aquí. 
Ya no me escuchas, pero yo te sigo hablando.
No ando tan sola, pero sigo pasando tardes en mi casa. Como menos, desde que nadie me dice que mi boca sabe a ketchup, ni me tira lechuga a la cabeza. No te rías, sabes que lo odiaba. Me he dado cuenta de que hace meses que no río como en esos momentos.
¿Te acuerdas de las veces que jugábamos a ver quién podía con quién? Y no mientas, que sabes que a veces ganaba. Y tú te dejabas, sonreías y decías: "si es que eres una campeona, pequeña." 
Echo de menos tener frío contigo... Que suspires, te enfades, y luego hagas que quepamos los dos en un abrigo. Y que me tires al suelo para que no vuelva casa. Quedarnos otra hora más así. Yo riéndome y tú pensando en como estaríamos hoy.
Tengo miedo. Tengo mucho, mucho miedo..."

domingo, 20 de mayo de 2012

Combustión de noches.

"Y años después reapareces y hablando sola resumes tu noria de vida en un solo café.
Y curado al fin, me permito el lujo de observar tu pelo raro. Creo que ahora lloras demasiado.
Y hablas como si te hubiera preguntado de quién te vengabas todo el tiempo que no estuve a tu lado.
Y aun no sé a qué diablos viene ahora tu llamada, tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien.
Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos. Pasados unos meses, a mí alguien me ajustó de nuevo.
Ya queda un poco lejos, el día que me incendiaste.
Pero siempre quedan tus cenizas..."



-"¿No ves que si hemos perdido, hemos ganado historias que contar?"
Más de las que algunos trovadores tienen.
Recuerda que si caímos en picado es porque a veces fuimos nubes con la mente. Que siento cada grano de arena mal cosida por su piel, formando firmamentos de sueños en latidos.
Piezas de un puzzle de cristal, de sabores amargos, y despedidas sin morfina.  Anestesia de noches de fuego puro. Tan cuerdos como el pobre que reclama sus momentos en instantes. Por solo un susurro.
Como quisiera despertar...
Y volar en aire oscuro.

-"Con la mano en el corazón, que es como mejor se ama."


domingo, 13 de mayo de 2012

Venas con humo y palabras.

Hoy no quiero empezar por el principio. Me gustan más los finales, por eso de que el tiempo es demasiado efímero, y yo estoy creciendo demasiado deprisa. Por eso quiero asegurarme de acabar en un banco con sueños esparcidos y tus huellas dactilares en el torso de cada minuto.
Quizás no sabes lo jodido que es mentir a todo un universo para que luego vengas tú y lo estropees todo.
Porque a ti no podría mentirte, y yo me detesto cada vez que reconozco que mis heridas de guerra se han acostumbrado a la sal de tus besos. Al dulce escozor de la piel enlazando noches. Y días. Y besos. Y versos. 

Qué sé yo, puede que todas mis cuentas pendientes se hayan revelado en estos tres minutos de canción. O que corazón rehaga su coraza cada  vez que recuerda el color de mis ojos la última noche que estuve entre tus versos. Demasiado vacío condensado en recuerdos en los que faltabas. En todos y cada uno de ellos, estaba ese hueco de mi cama que sabes que detesto. 
Y eso es algo que yo nunca podría contarte.
Entonces no podría definir lo que es tener un agujero negro en la boca del estómago sin llorar, y sé que a ti no te gusta verme llorar. 
Que no lo soportas.
Ni todas esas noches que tú no sabes y no puedes recordar, en las que me quedaba horas en tu espejo, pintando poemas con lágrimas de esas que luego digo que no existen. Y el dolor de tus acordes golpeándome el pecho, cuando ese espejo se rompía y producía cortes de alma por minuto. Con las manos heladas, ese corazón de segunda mano y trozos de cristal con tu reflejo. Y no te veía en ninguno de esos momentos.

- Ana, se ha ido. 

Porque tampoco sabes que tengo montones de cartas para ti en meses de ternura incompleta, escondidos en ese rincón de mi pared que esperaba que volvieras. Ni que lloraba cada vez que me llamaban tonta  por haber pasado treinta y ocho días y medio (sí, los he contado) en el rincón de tu ausencia, escribiendo por si volvías.
Y tú sin saberlo.

Con cuatro millones de muros invisibles. Y yo los odiaba, porque tú no los necesitabas. Porque podías pasar por mi lado y no llorar.
Se te daba bien rasgar almas con las púas de los pelos de punta de mi nuca.  
Y eso es algo que nunca podré olvidar. 

Y que hubo veces en las que deseé no pertenecer a este todo. Hubo veces en las que lloré demasiado. Hubo versos que no debí escribir, y noches de borrachera y resaca de lágrimas sabor vacío. 
Y tan vacío. Tan vacío... 
Aparté victorias de cervezas que ya no colocaban si no llevaban pedacitos de ti en mi boca, en noches de esas, de insomnio y escuchar retumbar los muelles de la luna. 
Una.
Otra. 
Otra vez.
Un día la rompiste, y no volvió a haber luna conmigo.
Y nunca más volví a dormir, porque tú no estabas para decirme que me querías.
Porque ya no me querías.

Y yo soñaba que sí.





miércoles, 9 de mayo de 2012

Poemas y otras mierdas.

Días de mierda y días de todo. Días de hacer daño y dañarse. Días de esos de desear tener garganta. Trescientas puñaladas en el pecho y remolinos en la boca del estómago. Dolor, podría decirse. Y absolutamente todo adentro, alimentándose de la sal de las heridas con sus carreteras a los ojos.
Lágrimas y todo manchado. Sucio. Palabras de color gris nítido. Más bien mate, que mata desde dentro. Pero a mí no me importaría donar los ojos a cualquier trovador que sepa usarlos, prefiero llorar con los dedos y escribir lágrimas.
¿Y de qué sirve morir si acabas matando la razón por la que mueres? 
Dulce paradoja perfecta. Lágrimas invisibles, como las palabras.
Así que si tengo que renunciar a todo lo que escribo porque no sufras mi dolor, estoy dispuesta a hacerlo.
Estaría dispuesta a morir por ti.


Hay días en los que me siento demasiado pequeña a tu lado. Y sé que odias cada vez que lo digo, pero algún día lo acabarás aceptando.
Tengo miedo de que veas que no he cambiado; de que no ha cambiado nada.
Tengo miedo de acostumbrarme a que hagas de caparazón sobre mí y el día de la tormenta no te encuentre ahí.
Sé de buena mano que amor mueve montañas, y más aún si lleva tu nombre grabado a fuego e imborrable, pero necesito que entiendas que no se trata de yo piense que no estás aquí, si no de lo que pasará cuando no estés.



Ninguna de las partes de todo mi ser te merece.
Te quiero mucho.

jueves, 26 de abril de 2012

Cafés de sal marina.


"Claro que sé lo que es tener un nudo en la garganta, saber que quieres explotar y gritar a los cuatro vientos como puedes llegar a sentirte. Querer romper las ventanas, ganar la batalla y no saber por dónde empezar. Sé lo que es tener la piel de gallina y no poder sentir a la otra persona, sentirla de lejos. Sé de sobra lo que es mirar a una sonrisa, y desear quedarte con ella para toda la vida, claro que lo sé. Y no me hables de escuchar una canción y que se te rompa el corazón, que se te moje, que se te ahogue, que se calle y luego explote, que la garganta te pida solo efervescencia.
Porque así soy. Porque yo no tengo caparazón."



"You have been everything. Everyday. To each moment.
So high. So strong. So mine.."



domingo, 15 de abril de 2012

Nothing else matters.

Renací entre las espigas y los vidrios rotos de algo llamado añoranza. No me malinterpretes, no soy ese tipo de almas que juzgan a la primera lágrima. A mí no me hacen falta letras, ni canciones, ni nada con un tempo diferente a tus latidos, para llegar a sentirme viva en un mundo de cuerdos con sus cuerdas atadas a sentimientos. Y es verdad, que a veces me da rabia que seas el motivo por el que usar la tinta de las venas para escribir poesía, por eso de que la anatomía se nos da bien, y ambos sabemos que las venas llegan al corazón.
Y luego vuelves, en forma de punteo tranquilo de guitarra. Como letras con forma de nostalgia repetida. Y repetida. Y repetida. Y luego nada más importa.

Porque sé que valoras cada segundo que dura cada uno de tus besos, y que tu saliva replica por cada vez que me dejaste sola. El motivo por el que vienes y me preguntas como puedo creerte después de tantas lunas insípidas sin sabor a nada.

Porque no quiero dormir con otros sabiendo que quiero despertar a tu lado. Porque puedes describirme con mil setecientas tres palabras, o con un acorde en tu mirada, que para mí viene a ser lo mismo.
Porque el sabor a menta de tu boca se convierte en necesidad cada madrugada que sube la marea. Porque tú nunca me has preguntado, porque tal vez nunca te ha importado. Porque me empeño en seguir cantando, y porque necesito que este domingo vuelva a empezar de nuevo para volver a estar contigo, en nuestros dos mil trescientos miedos.

"NEVER OPENED MYSELF THIS WAY. LIFE IS OURS, WE LIVE IT OUR WAY ALL THESE WORDS I DON´T JUST SAY AND NOTHING ELSE MATTERS."



domingo, 8 de abril de 2012

Sangraría estrofas.

Será que el calor de estas noches de Abril es insoportable.
Quiero decir, que echarte de menos cuando hace frío es mucho más sencillo y me sienta mejor. Frío de dedos que lloran si repiten un piano con lágrimas de hierro. Llámalo Fe, llámalo invierno.

En una melodía de hace ya tiempo, (Febrero se hizo largo sin ti) cuando pensaba en contarte las trescientas historias que tenían el sabor de tu nombre de estación de tren. Tú ya con diecisiete resacas a la espalda y esa revolución de estaciones que provocan las miradas de vodka blanco y menta. 





Que quiero más noches de esas de pedirte que no me dejes olvidar ni un solo instante, aunque sea de final triste. Quiero esa realidad vencida en rima asonante. Quiero la primera resaca contigo. Quiero los minutos que tardas en besarme. Y los que tardo yo en pensar que tardas en besarme. 
Quiero cada litrona escrita, una despedida por partes y en cada herida, plantada un adiós.

Y que en años recuerdes aquella mirada de noche que te vistió cierto día, cuando yo aún no existía.
Me parece una metáfora triste y hermosa.

lunes, 2 de abril de 2012

Paradise City.

Antes, aclaro que tratar de escribir todo lo que se siente puede ser parecido a barrer pedazos de despedidas, de esas que terminan en un: "contigo las palabras suenan a recuerdo". Porque a pesar de los pesares que tengan que venir, sabes que contigo no pienso ser otra (aunque te joda), por si acaso el miedo deja resaca después de la noche que toque hacernos daño sin almohadas.
Que quizás mañana sea el día de: "joder, lo jodidos que estamos"; y haya que buscar cordura bajo las cartas. En borradores de canción. 
Ya sabes, recuerda que tenemos cuatro minutos y medio de amor y una cara B, por si acaso falla la primera.

Aún así, puedo asegurar que solo distingo el olor a lluvia si resbala en su pelo. Cuando se funde con el invierno y su insistencia. Cuando es a ratos orgullo, convertido en miedo de tonos marrones (aunque se escape su amarillo), que puedan recordarme un otoño de viento y ceniza. 
Recuerdo las veces que pudo tumbarme en un beso de cerveza, o era capaz de convertir noches en música. Como si fueran litronas eternas que nunca acababan, y su forma de asfixiarme indirectamente proporcional al número de besos que era capaz de darme por minuto.

Como producía alteraciones con un fondo de estrellas mustias, que podía dejar en segundo plano con solo respirar. Un millón de ellas, todas iguales, y tú el hijo de puta capaz de hacerlas llorar fabricando nostalgia sin palabras.
Entonces el silencio se convertía en esos instantes de la vida, que sabes que ningún poro de tu piel podrá sudar.
Aunque pasara un verano entero sin ti.



Yo ahora, solo podría pedirte que me beses en verso antes de tirarte al mar; no quiero que al cerrar los ojos me pierda la forma en la que las gotas bailan con pereza de tus hombros para abajo, rellenando de sal cada hueco que te queda.
Y mañana, si amanece temprano, te prometo que seré yo quien ponga tinta en ellos.
Ya eres tú el que decide qué dibujar en mi espalda, con la piel a doscientos por hora.

Será por eso de que Abril suena a lluvia lo que hacía que todo el año me hiciera daño. 
Ya sabes, a patadas con la primavera.

2/4/12.


jueves, 29 de marzo de 2012

Lo que más.

Las historias de amor muchas veces te las cuentan otros, o como mucho las ves. Y algo, no sé el qué, te hace pensar que tuviste tu propio mar en los ojos de alguien que te agarraba la mano y no preguntaba nada al respecto.
Que hay momentos maravillosos que se quedaron allí, con nosotros.Y nosotros somos la consecuencia de que todo tiene que seguir siempre, que envejecer se envejece, y no se trata de mirar una foto que te haga polvo la garganta. Es tal vez un miedo más profundo de saber que cuando has sido feliz lo peor que puedes hacer es mirar hacia atrás.
Buscas un lugar que sea ese "donde sea" prometido. Pero ni con esas eres capaz de matar las sonrisa perfecta que una vez tuviste. Porque lo que fuiste esa vez, fue casual. Ahora eres lo que eres y estás donde estás por los mismos motivos, y da igual que sigas cometiendo los mismos errores de aprendiz dos mil trescientas once veces, si aún no has aprendido a amar.
Es lo mismo, pero no puedo decir mucho más.


Yo estoy por aquí igual de perdida, sin querer encontrarme demasiado. Confundida a veces, segura de mí misma. Incapaz de llamarte un viernes por la tarde para decirte que por las noches sigue haciendo mucho frío,
buscando tal vez conclusiones de algo que no es para nada importante.
Puede que este año sea un principio de siglo en los libros de historia de los siglos que vienen y tú ya hayas envejecido y seamos un "hasta siempre" mezclado con arena de olvido. Puede que no seamos la gran cosa que imaginamos y si lo piensas detenidamente incluso en eso están equivocados.

Hoy por hoy, lo unico que tenemos es esta capacidad de cogernos la mano y sentirnos vivos. Solo eso, y algunos fallos de los que poder reírnos y por los que poder pegarnos.

Por mi parte, en este cuadrilatero desde donde escribo, solo quiero que pase el tiempo no demasiado rápido, estar atenta y al tanto y así decirme "valió la pena", si después, con los años, la mierda se nos echa encima.
Porque estoy empezando a echar de menos el tacto de unos labios que regalaran cariño sin esperar respuestas. Porque puede que después de todo, destino haya entrado en razón, y confiese que yo sin ti nunca volveré a tener mitad, venga quien venga.

No te imaginas la de veces que he soñado con esto.
Solo faltas tú y tu olvido.

domingo, 18 de marzo de 2012

Y fue amor en estado puro.


Te necesité cada vez que llovía por dentro, y no conseguía encontrarme. Todas las veces que busqué vida, y sentía yermo cada rincón de la boca de mi estómago. Cuando llegó el huracán y arrasó con toda mi fe, con todo en lo que creía. Cada vez que te lloré, que te escribí, que mentí diciendo que no te echaría de menos. 
Cada vez que quise dejarme y buscarte. Cuando solo quedaste tú. Cuando pensaba que no quería vivir un solo día de mi vida si no te tenía.
Porque sé que eres mi mitad. El cincuenta por ciento de lo que soy.
Y lo peor de todo, es que cada vez que pienso en lo que podría ser, en lo grande que sería, vuelvo a caer. 
El dormir contigo cada noche, que te bañes en mis ojos hasta que se haga de día y la luna sepa a poco.
Yo te juro que te querré siempre.
Gracias por enseñarme a amar.



Ojalá algún día estemos en el mismo lugar y en el mismo camino. Ojalá llegué el día que que despierte contigo, me mates a cosquillas y pases tu pulgar sobre mis labios mientras tarareo la canción más bonita del mundo.
Ojalá sea amor.
Ojalá.

Eres lo que más he querido en la vida.
Lo que más.

domingo, 11 de marzo de 2012

Still loving you.

Te veo allí, aunque no sé de donde vienes. Luego haces como si no conocieras mi forma de mirar. No te preocupa que pueda verte, que te quiera. Tienes miedo de que sepa tu nombre, tus letras y la marca de tus vaqueros favoritos. Estamos aterrorizados, porque ninguno de nosotros sabe lo que está pasando.
Has sido la canción de fondo desde el principio. Y ahora apareces, marcando mi tempo con tu respiración, como si no me la supiera ya de memoria.

Te das la vuelta y me miras. Estamos separados. Dos fantasmas ante un espejo. Lejanos. Pero cuando vuelve todo el caos, consigues que el huracán me de fuerzas a su paso. 
Y rompe, y rasga, y duele.
Entonces recuerdo cuando te encontré por casualidad. Inocente y despistado. Como llegaste poco a poco, despertando incluso mis mil y una  noches.
Tú siempre aquí , y yo sin saberlo.




Todo comenzó con un invierno y esta canción. 
Y hoy otra vez cantando las mismas canciones de despedida.
Porque sé que te quise antes de conocerte. Y sé que lo haré también cuando termine de hacerlo.

Eres lo que más he querido en la vida.



jueves, 8 de marzo de 2012

Ojos color lima.

Ojos verde mediocre, tirando a tristes. 
Ojos de diciembre y cervezas vacías. Ojos ya gastados de llorar; ojos secos. Ojos que tiritan de alegría. Ojos hinchados de amanecer, de no haber dormido en tres días. Ojos que miran una sombra volver, que miran porciones de caricias y echar de menos. Ojos sabor agridulce, bañados en la saliva del cielo de su lengua.
Ojos de dormir poco, y soñar demasiado. Ojos de grietas y arañazos en la pupila; de cruces en la mirada rota de algún día de estos. Ojos rutina. 
Ojos verde mediocre, tirando a tristes. 


Ojos buscándose entre la gente. Ojos de encuentro y de olvido. Ojos rasgados por el filo de una palabra. Ojos heridos. Ojos que viven y esconden trocitos rancios de alma. Ojos que se mueren donde mueren las mañanas. Ojos que matan, lo típico. 
Ojos perdidos observa horizontes, dolidos de batallas y treguas de verde habitación, de humo y legañas. Ojos de tener ganas y perder siempre. Ojos de "no voy a volver a verte".

Ojos verde mediocre, tirando a tristes.


domingo, 4 de marzo de 2012

Tango suicida.

Sangre negra de esta herida brota. No dejo de pensar, que te dejé marchar. Nunca había estado un alma tan rota, y desde que tú no estás, no quiere recordar.
Se pasó una vida entera, y yo solo guardo el recuerdo de unas pocas horas. Era primavera, el Sol salió ese día por ponerse a tu vera. Y el olor de un día de Enero, estribado en tu agujero sigue en mi cabeza. Y un verano juntos de la mano y de pasar la noche fuera.
Ya todo el año me hace daño y me vuelvo a llevar a patadas con la primavera; junto a las hojas que el otoño vino a derribar, me dejé llevar...
- "¿Qué te corre por las venas que te noto que te falta, nena?"
¿Temperatura? ¿Que algo te hiela?
- "Deja que te diga nena, que lo nuestro no es equitativo."
Todas las noches que estoy contigo, tú eres quien come. Yo soy comido.

Deja que te diga la razón, 
si tu imaginación, 
no encuentra una sola respuesta. 
Tú deja que te claven un arpón 
justo en el corazón, 
así lo mismo te contesta.

Morir sin más.
Nadie me ha venido a despertar.
No está mi abril,
y nadie me ha venido a despedir.
Sin nada mejor que andar por dentro  hurgándome. Nada mejor que hacer.
Pidiéndole al sol, 
y hurgando en el recuerdo.
Hoy no lo entiendo mejor que ayer.
Dices que te hago daño. 
¿Es que no entiendes que te extraño a mi manera?
Ya que preguntas, para ahogar las penas me fui en tus curvas a la primera.
Dijiste que nunca mintiera, que dijera la verdad aunque duela.
¿Por qué me miras de esa manera? Después te fuiste, y adiós muy buenas.
Hoy noto que no. Que no me da la gana. Yo la vida doy por saber si un mundo mejor está esperándome mañana. 
Un mundo mejor con tu ayer.

EXTREMODURO.
Gracias por esto, Robe.

martes, 21 de febrero de 2012

Ok.

Te quiero mucho, 
aunque te suene a lo de siempre



Hoy la luna guarda, miles de historias que no hemos contado. Y siguen,(no puedo decir que se han olvidado). Es tan difícil el poder cerrar los ojos con calma, lleno de este bucle de sábanas que te llaman.
Mirando a la luna. Haciendo preguntas. Y que no me contestes ninguna; ya se hace dura la espera que oscura recuerda mi cara y la tuya. 
Dedícame solo un instante, el cielo sigue expectante. Esta noche escribo por mi, y no para ti, que ya te marchaste. Sigo soñando, busco una solución al fondo de un vaso. Paso a paso me pierdo hoy, la suerte jamás me hizo caso. Será mi fracaso.
 ¿Cómo se olvida el pasado? ¿Cómo se olvidan las cosas que llevan escritas mi nombre y que quiero tener a mi lado? Sé que es complicado... Prometerte que mi sueño no serás tú. 
I'm stay along, talking to the moon.


jueves, 16 de febrero de 2012

16 añitos, fiera.

Yo también pienso que no debería haber nacido aquí. Que odio levantarme cada día, sabiendo que tengo gente a la que quiero  a kilómetros. Sé lo que duele doler y no poder abrazar. Sé que duele no poder llorar. Sé que duele la impotencia.
Pero, lo maravilloso de todo esto es que aunque Fortuna ponga distancias, aunque desee la impotencia, siempre queda el recuerdo.
Yo misma, un día te dije que un recuerdo no son las imágenes, los sonidos o los colores que vienen a tu mente de una persona, o un momento. 
Los recuerdos son los halos de emociones que quedaron ahí. Son las mariposas en el estómago que guardas en la mente, porque corazón no admite que no los puedas vivir en tu presente. Un recuerdo es todo ello que es capaz de transportarte a un pasado en el que sentiste algo lo suficientemente fuerte como para no poder olvidarlo.
Hoy, ganándome ya con un añito de ventaja, me gustaría estar a tu lado, con tus dieciséis años, gaditana. Eres una de las mejores cosas que me llevé del verano, y me quedarán siempre, siempre, siempre.
Gracias por ser mi hombro.
Gracias por enseñarme tanto y hacerme fuerte.

Te quiere un huevo y medio, la chavalita malagueña que te recuerda cada día.
María (Margarita) Ballesteros Íñigo.





miércoles, 15 de febrero de 2012

.

Y después de todo me callo, y sigo.



Des-fase.

"Y aunque me duela, sigo aquí, escribo de noche, igual que aquella noche en que te conocí. Se pasa rápido si estás, lento si me faltas; así es todo este tiempo que se va.
Me paso el día encarcelado en mis recuerdos, sí: a única forma de tenerte si estás lejos. Y mira que tonto, aquí mirándome tus fotos y sonriendo mientras me fijo en tus ojos. 
Y es que me sobra con sacarte una sonrisa, pues si te digo la verdad, yo no tengo prisa. 
Voy por esta vida con un único objetivo, que aunque no lo consiga, luchar me hace sentir vivo.
Dame un motivo, solo dame una señal. Dime que me quieres de forma subliminal. Que yo te espero aunque hagan falta otros mil años, yo no pierdo la esperanza, aunque la espera me haga daño."




- No es nada.

martes, 14 de febrero de 2012

Happy Valentine's Day.

Yo de él sólo recuerdo su pelo envuelto en color humo, y la manera en que las notas le escurrían de la garganta hasta las manos. Supo perderse en tiempo record, y aún hoy sé que se sigue buscando a sí mismo, en bancos de veinte centímetros cuadrados. Intenta enterarse de que siempre se aprende, y todo lo que venga, no puede ser malo. Ojalá nunca pueda enterarse de que yo también le busco, desde hace ya años.
Y permitidme que me sonroje un poquito si os hablo de su manera de hablarle a la vida, con dos de valentía y tragos de añoranza. De como gira la cara cuando ya no sonrío, de sus manos vacías y los sueños cumplidos.

Cuando encoge los hombros y habla a su horizonte, de las veces que no contesta y se aparta. De las que abandona y me muestra que no le hago falta. De cuando se le nota el acento de esperanza, y las muecas que cambian si le reprocho a la cara. De cuando llora, o se le enrojecen los ojos, con la aspereza perdida de los momentos rotos.De las veces que me chilla que es joven y libre, y que no piensa quitarse de encima la sonrisa. La manera en la que los malos tragos le saben bien, y de que reflexiona cada noche, cuando entiende que el calor de sus amigos no le llega a la piel. Yo estoy segura de que él abraza su propia soledad con gotitas de aprecio, llenándose de ganas, mientras le llora a ella sus versos.

De hecho, tiene mucho que contarle, mientras yo envidio su olor, y el sabor que acapara de su boca. Porque sé que con ella se siente cómodo en cualquier lugar y es capaz de saciarse con poca. Las caladas de medicina que curan hasta los miedos con tal de acurrucarse en su meta, vivir sin hambre y comprar los sueños. De la misma manera en la que intento yo alcanzarte, cuando te cojo por las noches 
prestados los cuentos.

Como siempre, buenas noches, espejo.




Nunca, en ningún lugar.
Nunca más.
Lo juro.