miércoles, 4 de diciembre de 2013

Saudade.

Llévame a París.
Déjame observar el mundo desde arriba, detrás de un cristal. Deja que todas las luces, las nubes y los colores parezcan reales.
Seré Amélie durante una noche, quizás un par. Ríete luego y dime que no quieres que finja ser nadie y que siga mirándote así. Desde arriba, como en lo más alto de la balanza del mundo. 
Y así, ir aterrizando poco a poco, igual que nuestra mitad de la balanza, haciéndose cada vez más pesada. Más real.
Estamos a ras del suelo.
Podemos saltar.
Ya no hay balanza.



Por favor.
Por favor.
Por favor, llévame a París.



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