martes, 14 de febrero de 2012

Happy Valentine's Day.

Yo de él sólo recuerdo su pelo envuelto en color humo, y la manera en que las notas le escurrían de la garganta hasta las manos. Supo perderse en tiempo record, y aún hoy sé que se sigue buscando a sí mismo, en bancos de veinte centímetros cuadrados. Intenta enterarse de que siempre se aprende, y todo lo que venga, no puede ser malo. Ojalá nunca pueda enterarse de que yo también le busco, desde hace ya años.
Y permitidme que me sonroje un poquito si os hablo de su manera de hablarle a la vida, con dos de valentía y tragos de añoranza. De como gira la cara cuando ya no sonrío, de sus manos vacías y los sueños cumplidos.

Cuando encoge los hombros y habla a su horizonte, de las veces que no contesta y se aparta. De las que abandona y me muestra que no le hago falta. De cuando se le nota el acento de esperanza, y las muecas que cambian si le reprocho a la cara. De cuando llora, o se le enrojecen los ojos, con la aspereza perdida de los momentos rotos.De las veces que me chilla que es joven y libre, y que no piensa quitarse de encima la sonrisa. La manera en la que los malos tragos le saben bien, y de que reflexiona cada noche, cuando entiende que el calor de sus amigos no le llega a la piel. Yo estoy segura de que él abraza su propia soledad con gotitas de aprecio, llenándose de ganas, mientras le llora a ella sus versos.

De hecho, tiene mucho que contarle, mientras yo envidio su olor, y el sabor que acapara de su boca. Porque sé que con ella se siente cómodo en cualquier lugar y es capaz de saciarse con poca. Las caladas de medicina que curan hasta los miedos con tal de acurrucarse en su meta, vivir sin hambre y comprar los sueños. De la misma manera en la que intento yo alcanzarte, cuando te cojo por las noches 
prestados los cuentos.

Como siempre, buenas noches, espejo.




Nunca, en ningún lugar.
Nunca más.
Lo juro.





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