jueves, 24 de julio de 2014

Ultraviolencia.

Tengo escondidas extremidades que nadie ve y yo ya no siento.
Como quien guarda las hojas de los poemas en el mini bar y sólo las recuerda cuando quiere emborracharse.
Cuando quiere olvidarse de ellas.

Y a sabiendas de que queda poca vida en lo que escribo,
guardo la tinta y los mapas,
nos sirvo un chupito de aire, olvido el vestido blanco en la última farola y me dedico a llover.

Llevo cinco días bebiendo orujo y llevo cinco días leyéndote.
Llevo cinco días creyéndote.
Como quien sabe que el papel no es más que el envoltorio de lo que nadie ve y yo ya no siento,
y aún así sirve para limpiar la mierda y olvidar lo que ya no tengo
o lo poco que me queda.


A sabiendas de que queda poca vida en lo que escribo,
saco un billete de avión para el sur y lo guardo en el cajón de lo que olvido,
lo que tengo y lo poco que me queda.
A sabiendas de que queda poca vida en lo que escribo,
me recompongo desde el barro de los tacones y digo
"escribo lo suficiente como para destruirme".

Y así pasan las estaciones,
el clima y los trenes,
vaivenes de un tiempo que ya no pertenece a nadie y sin embargo,
sigue esperándote.
Como quien ve amanecer y lo olvida a las siete,
como quien tiene extremidades que nadie ve y que él ya no siente.
Como quien se queda con lo poco que olvida y pierde todo lo que tiene.

2 comentarios:

  1. "escribo lo suficiente como para destruirme".

    Ultraviolencia, Lana del Rey, es que ya me has enamorado con el título, ¡no se vale! Es mi ídolo.
    Un besazo.

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  2. ¡Muchas gracias! También la adoro, últimamente es mi banda sonora predilecta a la hora de escribir (aunque ya escriba poquito).
    Un beso grande, ¡me alegra leerte!

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