lunes, 2 de abril de 2012

Paradise City.

Antes, aclaro que tratar de escribir todo lo que se siente puede ser parecido a barrer pedazos de despedidas, de esas que terminan en un: "contigo las palabras suenan a recuerdo". Porque a pesar de los pesares que tengan que venir, sabes que contigo no pienso ser otra (aunque te joda), por si acaso el miedo deja resaca después de la noche que toque hacernos daño sin almohadas.
Que quizás mañana sea el día de: "joder, lo jodidos que estamos"; y haya que buscar cordura bajo las cartas. En borradores de canción. 
Ya sabes, recuerda que tenemos cuatro minutos y medio de amor y una cara B, por si acaso falla la primera.

Aún así, puedo asegurar que solo distingo el olor a lluvia si resbala en su pelo. Cuando se funde con el invierno y su insistencia. Cuando es a ratos orgullo, convertido en miedo de tonos marrones (aunque se escape su amarillo), que puedan recordarme un otoño de viento y ceniza. 
Recuerdo las veces que pudo tumbarme en un beso de cerveza, o era capaz de convertir noches en música. Como si fueran litronas eternas que nunca acababan, y su forma de asfixiarme indirectamente proporcional al número de besos que era capaz de darme por minuto.

Como producía alteraciones con un fondo de estrellas mustias, que podía dejar en segundo plano con solo respirar. Un millón de ellas, todas iguales, y tú el hijo de puta capaz de hacerlas llorar fabricando nostalgia sin palabras.
Entonces el silencio se convertía en esos instantes de la vida, que sabes que ningún poro de tu piel podrá sudar.
Aunque pasara un verano entero sin ti.



Yo ahora, solo podría pedirte que me beses en verso antes de tirarte al mar; no quiero que al cerrar los ojos me pierda la forma en la que las gotas bailan con pereza de tus hombros para abajo, rellenando de sal cada hueco que te queda.
Y mañana, si amanece temprano, te prometo que seré yo quien ponga tinta en ellos.
Ya eres tú el que decide qué dibujar en mi espalda, con la piel a doscientos por hora.

Será por eso de que Abril suena a lluvia lo que hacía que todo el año me hiciera daño. 
Ya sabes, a patadas con la primavera.

2/4/12.


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