lunes, 23 de febrero de 2015

Black is not sad, it's poetic.

Me grita el pecho en mitad de la noche. Todas esas imágenes pasan por mi cabeza como una ráfaga, como líneas de color detrás de unos párpados cerrados.
Todo ocurre siempre antes de lo que nos imaginamos.

Yo estoy de pie en mitad del sitio, con una cámara nueva y una sudadera prestada. Me veo mucho más pequeña, con mucho más miedo. Saludo a los demás como si aquella amistad fuese eterna, como si nada malo pudiese pasar entre esas cuatro paredes. Conozco a la mayoría de aquella gente, los recuerdo a todos. Hay un grupo sentado en aquella esquina, bajo el aire acondicionado. Toda la habitación se hace más nítida en mi memoria. Comienzan a definirse los pequeños detalles que hacían de aquel sitio mi segundo hogar. Mi gente. En aquel grupo, sin embargo, no hay nadie conocido. Siete chicos. Sé que el chico del pelo largo es hermano de P. Me impresionó escucharlo. La cara del muchacho de al lado me resulta familiar. Creo que es novio de alguien de quien ya no guardo recuerdos. Hay más gente. El muchacho del pelo rizado tiene cara de bonachón. Es agradable. Otro de ellos lleva una chupa negra que me recuerda demasiado a J. El sexto dibuja en un cuaderno. Pero hay uno más. A la izquierda. El chico de la izquierda. Apenas le recuerdo, pero sé que estuvo ahí.
Es un niño y apenas se atreve a levantar la cabeza. Tiene los mismos ojos. 

Me grita el pecho en mitad de la noche, porque todo ocurre siempre antes de lo que nos imaginamos.

Despierto pidiendo perdón, sin aire y envuelta en la misma culpabilidad que hace cinco meses.
Cinco y sumando.
Lo siento tanto.

Por cada pestañeo, una imagen más cercana de él me castiga en la oscuridad.

Está sentado junto a la pared, con una camisa de cuadros. Es viernes y ha quedado con alguien. Apenas lo conozco, pero tiene los mismos ojos.

Alcanzo el móvil a tientas y busco el número de F con el resplandor de la pantalla cegándome los ojos.

Me dibuja en la piel un trazo negro. Yo río mientras intento zafarme de sus manos rodeando mis muñecas. "¡Estate quieta!" No quiero irme. No quiero.

Comunica y vuelvo a intentarlo. Necesito que F se despierte. Necesito que alguien me escuche. El pecho me sigue ardiendo.

Primero está a mi lado. Estamos en el asiento exterior. Está enfermo. Estamos solos. Está esperando a alguien. La conversación es tan insustancial que estoy deseando que se largue. Mira demasiado. Me intimida. Es...
Cambio.
Ahora es de noche. Está sentado en el asiento del copiloto. Parece que los demás no existen. "No, yo no vivo ahí", ríe. "Deja ya de preocuparte". Nunca pude. "Habrá más veces."

Dejo el móvil sobre la almohada y comienzo a llorar. Mi pecho estalla y su voz se me queda agolpada en los oídos. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

"Sueña hoy conmigo".





No puedo soportarlo.

Me coge la mano. Estoy mareada. "¿Salimos?" Está lloviendo. "Sí". Me empapo pero ha dejado de importarme. Caminamos. Tiene una idea. Le sigo. Siempre le seguiría. Parece que nos conocemos desde siempre. Me ayuda mientras se ríe de mi. ¿Por qué hemos cambiado? ¿Qué nos ha pasado?  "Nunca te imaginé así". Llegamos y me siento cómoda por primera vez en mucho tiempo. No hay luz allí. Es muy tarde. "Quédate a dormir". Es una locura. Lo es. Juega a asustarme. Excusas, excusas. Preciosas excusas. Me abraza. "Túmbate". "Tengo frío". "Estoy contigo". Reímos. Todo está bien. Ninguno de los dos habla de él. Demasiado bueno. Se enfada. Me da la espalda. Me duele el pecho. ¿Qué me pasa? Se gira y me abraza. Quiere besarme. No me besa. Me abraza. Me duermo con él. Él me cuida. Él me cuida.

Lloro porque no es justo, Tengo que hacer algo. Tengo que cambiarlo. Tengo que cambiarlo. No te vayas. No me odies. 

"Toma un decisión de una vez. Si de verdad te importa sal ahí fuera." No dudó. Yo no lo supe hasta mucho después. Me extrañé al encontrarlo solo fuera. Qué guapo está. Parece mayor. Sigo bebiendo. Está todo bien. Está conmigo. Bebemos. Bailamos. Me mira como si no quisiera soltarme nunca. No dejes de mirarme así. No te alejes. Me coge la mano y me saca fuera. Ya no llueve. El suelo está lleno de barro. Se sienta. Está borracho. Pero qué guapo está. "Yo..." "...porque es así". Apenas escucho nada. Me mira así de nuevo. "¿Qué?" "Que me importas". Me besa. Tengo la boca seca pero no quiero que pare. No quiere parar. Me besa. 

Lloro porque se ha ido. Lloro porque no está. Lloro porque me odia. Lloro porque lo sabe.

Me abraza mientras lloro. Está conmigo. "Solo quiere hacerte daño" ¿Por qué no te das cuenta? ¿Por qué lo haces tú? ¿Por qué?  "Voy a matarlo". "No quiero verte llorar". "Yo te cuido". Los demás preguntan. Me refugio en él. Él me cuida. Él está aquí. Él no se va. Me limpia las lágrimas. Me lleva a casa. Vuelve a besarme. Me besa en la calle. El tiempo pasa. Los coches pasan. Entramos al portal. "Déjame subir". Nunca subió. Me besaba. Me besaba. Se va besándome. Está feliz. Soy feliz.

Lloro porque todo está roto. Me arde el pecho. ¿Por qué? ¿Por qué duele?

"A ti no puedo negarte casi nada". "Dame una hora y estoy contigo". Salto en la cama. Soy feliz. No duele nada. Está conmigo. Qué guapo está. Esa sudadera. Me invita. Le pego. Habla. Me cuenta quién es. Necesita hablar. Necesita explotar. Me duele verle así. "No estás solo". "Quiero que vengas conmigo". Iría siempre contigo. Lo haría por ti. Me abraza. Me coge en brazos y me sienta sobre sus piernas. "Así está todo bien". Está todo bien. Todo. "Déjame subir". Nunca subió. Me besaba. Me besaba. Me besaba. Me besaba y volaba. Creía que todo acababa de empezar, sin saber que sería la última vez que me besaba. "Buenas noches chiquitina."

No te vayas. No te vayas. No me odies. No puedes odiarme. No me odies.

Se va. Se está yendo. Y yo beso a otro. Quiero que me bese él. Estoy borracha pero sé qué estoy haciendo. Se va. Se va. Se ha ido. No está.

Lloro porque dijo que me cuidaría.

"A mí me gustas así". No vuelvas a irte, estúpido. "Somos amigos". No te vayas, estúpido. " ...ya da igual".

Fin. Comprendo que todo acaba. Entonces conozco a F. Desde entonces todo ha sido igual. No ha vuelto a aparecer. Ahora sé que me odia. Mis gritos no sirven de nada en mitad de la noche. Lloro porque sé que me odia. Porque sé que me he callado. Me odia por callar. Me odia. No puedo más. Me importas. Me importas. 

Ha borrado nuestra foto y le ha dicho a C que no quiere volver a verme. Le decepcioné. Y yo no sé qué ha pasado. ¿Por qué me odia? ¿Por qué?
Me ha matado.
Y yo no supe darme cuenta.
Todo ocurrió antes de lo que nos imaginábamos. 

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