viernes, 4 de octubre de 2013

Je ne suis pas toi.

1/09/13.

Escribir se me antoja lejano. 
Raro. Ahora mismo suena un piano y no sé qué sentir. 
Estoy por cantarle a la nostalgia, por eso de que siempre vuelve y Septiembre ya está aquí. 
Acaba de recorrerme la brisa, desde la nuca a la entrepierna y no te tengo delante para contártelo.
Quién lo hubiera dicho. 
Quién lo hubiera escrito así de exacto.
Porque a veces los finales están para no olvidarlos, sólo por el hecho de querer joder. 
De jodernos.
U olvidarnos.
Vuelve a sonar el piano y no nos hemos vuelto a ver. 
Tienes derecho a odiarme, de silencio y otro placer. 
Qué extraño se nos hace. Qué difícil volvería a ser el tenernos sin matarnos. 
Tú disfruta tu otoño, que yo prepararé un ramillete de hojas secas con mis dudas. 
Sé que te gustaban, que te las sabías todas desde la primera hasta la última, esa en la que yo gritaba y todo dejaba de ser para sentir.
Para vivir.
O dejar de estar viva.

Vete tú a saber.


"Ni el mundo entero puede destruirte tanto como tú mismo."

2 comentarios:

  1. "Ni el mundo entero puede destruirte tanto como tú mismo."

    Ay, qué triste suena ese piano... Pero a la vez, bonito.

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    Respuestas
    1. Oye, mil gracias por leer siempre las entradas y encima, comentar.
      Adoro leerte. Un besote.

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